sábado, 27 de diciembre de 2008

INDONESIA 3 al 5 Dic Crucero Islas Lombok - Komodo - Isla de Flores

El crucero por la costa de Sulawesi hasta las islas de Komodo y Flores ha sido una de los viajes más espectaculares que hemos tenido. Todo fue genial, buceo en arrecifes recónditos, pesca, sol, amigos, dormir en cubierta y sobre todo los dragones de Komodo, ¿qué más le podíamos pedir a la vida?.

Salimos de Sengigi para atravesar la isla de Lombok en un autobús, en el camino hicimos alguna parada para ver una fábrica de artesanía, uno de los barcos en construcción que usa el armador para estos cruceros, un pueblecito de pescadores, todo fue un poco turístico por lo que nos temíamos lo peor durante el crucero. Nuestros presagios se vieron confirmados cuando tras coger el barco y navegar dos horas a una isla paradisíaca, nos apartamos del resto del grupo para ver la puesta de sol, cuando estábamos tan tranquilos vimos que toda la tripulación nos estaba buscando, para colmo tuvimos que ver como la gente hacía el baile del chuku chuku al lado de la hogera…

Gracias a Dios, a partir de esa cena todo fue genial… Empezamos a disfrutar del crucero durmiendo en cubierta bajo un cielo de millones de estrellas, como compañía encontramos a Valentino, un italiano de Verona que también estaba haciendo una vuelta al mundo como nosotros, el resto del pasaje eran turistas de sol y playa.

Por la mañana atracamos en una isla en cuyo interior había un lago de agua salada y más tarde estuvimos buceando en la bahía en la que atracamos, de nuevo volvimos a ver todos los colores del océano, corales, muchísima variedad de peces, con ese paisaje nos quitamos el mono de bucear que traíamos de las Gilis.

Comimos en el barco y navegamos hasta media tarde para volver a bucear en otra bahía solitaria. Tras secarnos al sol, tomamos la cena y de nuevo nos fuimos a dormir a la cubierta a disfrutar de un hotel de millones de estrellas.

Nos levantamos al amanecer para ver el barco navegar por el mar de flores, tanto a izquierda como a derecha se alzaban islas pequeñas, algunas con un pequeño embarcadero y algunas casitas, otras deshabitadas, una auténtica pasada. Tras dos horas llegamos a nuestro destino, la isla de Komodo.

Desembarcamos en Komodo y nos recibieron nuestros guías, dos Rangers que se encargarían de alejar a los dragones en caso de que se acercaran demasiado a las personas. Dimos un paseo por la playa y encontramos a uno de ellos, calentándose tranquilamente al sol, increíble ver a esto animales, un lagarto gigante que se alimenta de ciervos, jabalís y búfalos. No es un cazador, lo que hace es morder a su víctima e inyectarla una sustancia que infecta su sangre y hace que muera por la infección tras unos días, luego encontrará el cadáver para devorarlo junto con otros dragones.

Ver a ese bicho moverse era todo un espectáculo, parecía realmente pesado, sin embargo cuando su cuerpo se ha calentado y se esconde en la espesura para acechar a las presas en un animal tremendamente ágil.

Encontramos a otros dos cerca del recinto de los Rangers y tras acribillarlos a fotos nos fuimos a visitar el resto del parque. Durante el trekking que duró unas tres horas tuvimos la suerte de encontrar un dragón pequeño, estaba subido a un árbol ya que allí pasan los dos primeros años para evitar ser devorados por los más grandes y por otros depredadores, también vimos jabalíes y venados lo que nos hizo ver que era una zona con mucho alimento para los dragones. Sobre las 12 de la mañana dejaos Komodo, seguros de haber visto uno de los sitios más increíbles y recónditos de este mundo.

Seguimos navegando para llegara a otra playa, red sand Beach donde estuvimos buceando, está dentro del parque nacional de Komodo y ha sido uno de los mejores sitios donde hemos buceado, allí vimos dos peces cofre de un verde alucinante y muchísima variedad de coral y peces, la nota final a esta inmersión la puso una raya también de colores verduscos con puntos de color verde más claro.

Lo último a destacar del viaje fue el puerto de Labuanbajo, un pueblecito de pescadores precioso, allí pasamos el atardecer y el amanecer siguiente, viendo a los pescadores traer pescado y a la gente atarearse en el secado del mismo en la misma zona del puerto.

La palabra maravilloso se queda corta para describir nuestros días en ese barco, se nos hizo corto, muy corto, queríamos haber visitado también Rinca, otra isla del parque pero al día siguiente volábamos a Bali para luego salir para Australia y Nueva Zelanda, con mucha pena dejábamos atrás el barco, las playas el buceo y los dragones, unos días inolvidables

INDONESIA 28Nov 2 Ene Isla de Lombok Sengigi e Islas Gili

Dejamos atrás Bali en el ferry de la tarde, este nos llevaría a Lombok y más tarde iríamos a las islas Gili, nos moríamos de ganas de coger un poco de playa y mucho buceo.

Sobre las 11 estábamos en Sengigi, la puerta para las islas Gili. Nosotros nos fuimos a acostar mientras Juan y Emilio se marchaban a cenar con unos franceses compañeros de viaje. Por la mañana, dejamos atrás a Juan que tuvo que volverse a España, de nuevo estábamos Emilio, Vanesa y Ricardo en la aventura.

Un taxi nos llevó al puerto donde salía el barco a las Gili y tras un buen rato de espera y tras haber regateado con los locales finalmente se juntó entre los pasajeros el dinero suficient para montar un barquito que nos acercara a las islas.

Nosotros nos quedamos en Gili Meno y visitamos el resto (Gili Air y Gili Trabangan) en un barco que alquilamos al día siguiente. Menudo capitán cogimos esta vez, no quería mover el barco, ni poner la caña y al final cuando estábamos de vuelta el cafre se queda sin gasolina en una zona con una corriente que parecía un río, tuvimos suerte de estar cerca de la orilla y en nuestra isla porque tuvimos que bajarnos del barco y llegar a la orilla con el agua hasta la cintura, si esto nos pasa en medio de la corriente prefiero no imaginar donde podíamos haber terminado el día.

En lo que respecta al buceo, las Gilis nos decepcionaron bastante. Las zonas de buceo están un poco deterioradas por la pesca con dinamita que se ha hecho en la zona, tampoco encontramos tanta variedad de especies ni de corales como las que vimos en Kohlipe y las Perentians, el listón probablemente lo traíamos muy alto.

Por otra parte disfrutamos de unas puestas de sol preciosas, de nuevo justo enfrente de nuestro bungalow. En el porche, tumbados en una cama balinesa pasábamos la tarde viendo anochecer mientras charlábamos compartiendo una cerveza con sprite y lima. Después nos dábamos el paseo nocturno a la zona de restaurantes, elegíamos el pescado que nos íbamos a comer y de nuevo disfrutábamos de otro paseo de vuelta al hogar.

En las Gilis estuvimos un par de días, la tarde primera que llegamos, el día de la aventura del barco y la mañana siguiente, luego volvimos sobre nuestros pasos a Sengigi donde disfrutamos de un día de playa y compras, esa noche dijimos hasta pronto a Emilio, él se volvía para España, nosotros saldríamos a la mañana siguiente con un crucero por la costa de Sulawesi y las Islas de Komodo y Flores.

INDONESIA 24Nov y 8Dic Isla de Bali - BALI

Conseguimos salir de Ijem con el conductor y el coche de la pareja de holandeses... pero llegar a Bali también fue toda una aventura. Una hora después estábamos cogiendo el ferry que nos llevaría a un puerto al oeste de la isla para luego ir a Denpasar, la capital de la isla.
La otra odisea fue……
No quisimos coger el autobús que nos llevaría directos, pensando que en la estación del puerto tendríamos mejores opciones, pero esta vez nos equivocamos… vimos irse al autobús que nos ofrecieron y nos fuimos a la estación. Allí el autobús local nos estaba esperando. Llegamos a las 5, y a las 7 se supone que saldría.
Hicimos tiempo esquivando a los conductores de bemo que veían la ocasión de sacar 300.000 rupias (20 euros) por llevarnos y a las 7, cuando fuimos a subirnos al bus, el conductor nos dice que hay que esperar hasta las 8… no nos lo creíamos, o sí.Otra hora esquivando conductores de bemo, cuando llegan las 8 y de repente el autobús arranca y simplemente se va; dice que no hay suficiente gente y se las pira! Después de esto y con cara de tontos decidimos subimos a un bemo que nos llevaría a Bali con otras 8 personas por unos 120.000 rupias. Después de estar con las mochilas dentro y llevar media hora esperando dentro, nos dice… que toda la demás gente se queda a la mitad del camino, que si queremos llegar a Bali que 300.000 rupias! Del cabreo que nos entra nos bajamos del bemo (nuestra salida era coger ese bendito autobús que venía de Java y que dejamos pasar hacía 4 horas) y seguidamente el conductor baja del bemo a todo el mundo y les dice que no sale. Menuda montamos esa tarde, por no coger aquel bus… Al final llegamos a Denpasar en un autobús que nos paró el jefe de policía en la zona del ferry, tras pagar 150.000 rupias y una pequeña propina al muy jeta. Son unos corruptos...

Los tres (Emilio, Rico y Vane) nos fuimos de Denpasar a Kuta (playa más cercana de Bali) y en el paseo por Denpasar hasta llegar a la estación, pudimos apreciar el principal atractivo de Bali. La infinidad de templos que hay, tantos casi como ofrendas. Es bonito ver como cada mañana las mujeres preparan sus pequeñas ofrendas para dedicárselas a sus dioses, elaborada por ellas mismas, con hoja de palmera, hojas del palmera, con arroz, con incienso y flores dentro. En ocasiones hasta chocolatinas hemos visto. Las ponen en sus puertas o en las aceras enfrente de cada templo o establecimiento-negocio. Es muy curioso y andar por Bali es como una gincana, como no vayas con cuidado o las pisas o las das patadas, porque están por todas partes.
Volviendo a lo del templo, cada familia tiene uno en su propia casa y aparte cada barrio tiene otro común para todo el vecindario. Casi toda la vida de la gente de Bali gira en torno a esos templos. Son incontables la cantidad de ceremonias y festejos que se celebran en Bali y en todos ellos hay un gasto importante. Las familias del barrio deben aportar económicamente, de la misma manera que deben dedicar horas al templos y a los festejos. Por esta gran devoción todas las mañanas hacen las ofrendas a sus dioses.
Realmente es increíble la religiosidad de este lugar.

Dejamos atrás Denpasar para llegar a Kuta y darnos cuenta de que habíamos llegado al Benidorm de Bali, todo lleno de chiringuitos de comida rápida y tiendas de ropa. En la playa alquilamos unos bodyboards y estuvimos disfrutando de las olas de Bali, así pude quitarme un poco el mono de olas y mar que tenía encima.
Mucho me temo que Vanesa y Emilio disfrutaran de esta afición, el mar estaba picado y solamente llegar a la zona donde rompían las olas era complicado, se llevaron unos cuantos revolcones y conocieron qué se siente cuando el mar te hace una lavadora.

Por la tarde volvimos al hotel a recoger a JuanLu y a nuestras mochilas, ya que por la noche habíamos quedado en salir de marcha con los de Vitoria, que de nuevo casualmente nos volvimos a encontrar en la playa.
Nosotros estabamos en la toalla cuando de repente los vemos aparecer de lejos con ese aire tan peculiar que les caracteriza. Venían del aeropuerto de comprar un billete y uno de ellos el muy cachondo había ido a la taquiilla en calzoncillos. Son la monda.
Nos contaron la fiesta que se corrieron y nos animaron para quedar con ellos esa misma noche. Después yo estuve con ellos intentando en el agua, mientras intentaban entrar con la tabla. Lo que me pude reír.
Juan llegó tarde y entre una cosa y la otra hasta las 11 no estábamos listos para salir, apunto estuvimos de quedarnos en casa pero al final decidimos intentar encontrar a la gente de Vitoria y tomarnos una cerveza, ya que llevábamos mucho tiempo sin salir de marcha. A eso de la una encontramos a los de Vitoria y nos corrimos una fiesta de órdago, vaya risas que nos pudimos echar con sus historias!
Y con el de la pecera, estuvo super divertido. Lo pasamos genial.

Cuando conseguimos levantarnos nos fuimos a Ubud, la capital cultural de Bali.

Ya no volveríamos a Bali hasta el 8 de Diciembre y sería de paso para coger el avión de vuelta.
Esta vez sin Juan ni Emilio.
Ese día lo dedicamos casi por entero a descansar en la playa y a hacer surf. Alquilamos un coche con conductor y nos llevó a playas más alejadas Padang Padang, una playa preciosa y Ulu Watu, una playa increíble, con unas olas perfectas, donde Rico no paró de coger olas y Vane no paró de hacerle fotos.

Allí conocimos a Sylvana una chica (mezcla italiana mezcla de argentina) que viajaba sola y se puso a hablar conmigo, mientras Rico estaba en el agua. Me contó que vivía en IBIZA y que todos los años solo trabaja seis meses en la discoteca Amnesia y el resto del tiempo lo dedica a viajar. Nos caimos bien y se vino con nosotros, porque ella llegó hasta allí en una moto con conductor, sólo negoció la ida y a la vuelta no tenía como, ni con quien volver.
Estuvimos allí hasta que vimos que venía una tormenta de verano, entonces recogimos velas y esperamos a que pasara la tormenta en el coche. Despues fuimos a ver la puesta de sol al templo de los monos. Esa misma noche nos despedimos de Sylvana, para irnos al aeropuerto, volábamos a Sydney.

INDONESIA 23 Nov Isla de Java Ijem Valley

De la zona de Ijem tan sólo sabíamos que había cafetales y producción de azufre. La visita a los cafetales se vino abajo nada más llegar, ya que nos alojamos en el hotel del cafetal y pudimos ver que ya se había recogido toda la cosecha, tan sólo nos quedaba la visita a los portadores de azufre.
Nos levantamos todos muy temprano, ya que el trabajo en la zona empieza al amanecer y termina sobre las 3 de la tarde cuando las nubes se amontonan en la parte alta del volcán y el transporte del azufre se vuelve peligroso.
Sobre las 8 de la mañana ya estábamos al pie del volcán.

Empezamos la subida y nos cruzamos con los primeros porteadores, sobre sus espaldas llevaban un palo y a ambos lados unos cestos de palma cargados de azufre. El trabajo parecía bastante duro, pero al verlos caminar cuesta abajo no nos paramos a pensar cuánto de duro podría ser. Seguimos caminando y cruzándonos con más porteadores, les hacíamos fotos y nos pedían cigarrillos o galletas. Tras media hora de subida llegamos a la zona de pesado y allí empezamos a ver de qué se trataba la cosa.
Llevaban a sus espaldas entre 70 y 90 kilos de azufre. Algo inhumano. Nuestras caras comenzaban a cambiar por momentos.
Continuamos subiendo y por el camino no parábamos de cruzarnos con portadores, unos subían para cargar de nuevo sus cestas vacías y otros bajaban con la carga. Impresionante el tránsito de la zona. En otra media hora, llegamos al circo del volcán. Desde allí, cuando la nube de humo de la fumarola te dejaba ver, en el fondo del cráter se divisa una laguna de color turquesa y una zona amarillenta: la fábrica de azufre.
Empezamos el descenso a la mina y ahí fue donde nos dimos verdadera cuenta del gran esfuerzo de los porteadores. Haceros a la idea que desde abajo de la mina había una subida de casi media hora por un sendero súper empinado de piedras. A nosotros nos costaba subirlo en cuarenta minutos, con esfuerzo y sin peso; ellos lo hacían en dos horas, cargados con el azufre, algunos descalzos, otros en chanclas o en zapatillas de lona. Aparte del sufrimiento, el esfuerzo físico les dejaba lesiones en las articulaciones. Por otro lado los problemas respiratorios causados, por estar en contacto directo con el humo que desprende el azufre por la fumarola durante la subida, además del inconveniente de donde soplara el viento, porque si soplaba en esa dirección toda la subida la hacían bajo un humo tóxico, que te impedía abrir los ojos y respirar a no ser de llevar un trapo húmedo en la boca.
Bajamos hasta la mina y pudimos ver la gran “fábrica”, unos tubos canalizaban la salida de humos de la fumarola y utilizaban agua para enfriar el gas sulfúrico, canalizándolo de tal manera que el azufre líquido caía al suelo. En la zona tan sólo había un encargado de mantener esos tubos y este era el único que más o menos cumplía con el reglamento de prevención de riesgos laborales. Ropa que parecía estar dentro de la normativa y una rudimentaria escafandra para protegerse de los gases. Los porteadores esperaban a que el azufre se solidificara en el suelo y con una palanca y sin ni tan siquiera una máscara, entraban en la nube tóxica para recogerlo y luego transportarlo durante dos horas de subida, más otra de bajada.
Durante la bajada a la fábrica y en la posterior subida no paramos de cruzarnos con los porteadores. Cada 20 minutos aprox. hacían una parada para descansar, charlaban con nosotros, les hacíamos fotos y les dábamos cigarrillos que habíamos comprado en la cantina para ellos,(a cambio de nuestro reportaje fotográfico)estaban encantados; total qué mas da un cigarrillo más, cuando estás expuesto a este nivel de peligrosidad en cuanto a gases y a ese sobrehumano castigo corporal. …Increíble, la fuerza y el espíritu de esta gente, se te partía el corazón de verlo, sin embargo por su parte todo eran risas y agradecimientos por los obsequios. Nos preguntaban de donde éramos, alguno hablaba algo de inglés y nos contaba lo que les pagaban. Salían por unas 600 rupias el kilo, de media ganaban unos 6€ al día, un sueldo bastante digno, en un país con un 40% de tasa de paro. Realmente se les veía contentos; continuamente bromeaban y jugueteaban entre ellos y con nosotros; nos costaba entenderlo, cuando para nosotros ese trabajo era… claramente esclavitud.

Preguntamos porqué no se construía un sistema de poleas o simplemente por qué no se ponían unos escalones para mejorar el camino. Pero al parecer, por ser parque nacional no se podía hacer ningún tipo de instalación. Quizás fuese lo mejor para estos porteadores, ya que para ellos y sus familias la fábrica lo era todo y si se cerrase o se cambiase el modelo de trabajo…seguramente estarían perdidos.

Volvimos sobre nuestros pasos y continuamos con el ritual de fotos y cigarrillos. A la vuelta nos cogió la nube tóxica en la subida y tanto ellos como nosotros no paramos de toser, mientras nos esforzábamos por llegar a la cima. Una vez arriba nos despedimos del valle. Juan Luis, Emilio y nosotros volvíamos llenos de emociones, realmente habíamos alucinado con este sitio perdido del mundo, con la gente, con el trabajo, con el azufre... Nos fuimos con la certeza de que el día de hoy había sido uno de los más intensos e interesantes que hemos tenido en todo nuestro viaje.

La salida del valle fue toda una aventura. Dejamos marchar a los de Vitoria y a las alemanas con el minibus, porque nosotros 4 decidimos quedarnos más tiempo, pero entretuvimos demasiado, tanto nos demoramos, que de los pocos transportes que llegan al valle, ya no quedaba ninguno. Tan sólo teníamos la opción de marcharnos con unos chicos, que les vendrían a recoger, pero antes nosotros tendríamos que pasar por el hotel, que estaba a unos 20km por una carretera sin asfaltar, recoger el equipaje y volver al valle. Intentamos regatear con el masca que manejaba todo el cotarro, para que nos dejase 4 motos a buen precio y así poder ir al hotel más rápido y que nos diese tiempo a irnos con los chicos, pero el tío nos pedía una burrada y no bajaba ni un céntimo, porque sabía que esa era nuestra única salida. Comenzó a llover y todo se complicaba aún más, así que finalmente desistimos de las motos. Por la lluvia y por el tío que era uno de los pocos arrogantes que deben de existir en este país. Llegaron a recoger a los chicos y perdimos la oportunidad. Esperamos a que los pocos coches que había aparcados fueran desapareciendo, pero por supuesto, no sin antes intentar todas posibles oportunidades. Tampoco hubo suerte, todos iban en la otra dirección. Probamos ha hacer autostop bajo la lluvia, preguntamos a los locales, a los chicos que pasaban por allí... lo intentamos todo, pero sin ver nada claro. Hasta que llegó un coche con una pareja de turistas holandeses con conductor, que simplemente estaban de paso y pararon allí para tomar un café. Sin dejarles casi sentarse, fuimos a ellos y les pedimos ayuda. Con tan buena suerte que se prestaron a llevarnos a dos. Acordamos que fueran Ricardo y Juan Luis. Mientras nosotros esperaríamos a que se acordasen de rescatarnos. A la vuelta solo vendría Rico con el conductor, ya que JuanLu se quedaría un día más, para completar su reportaje fotográfico. Emilio y nosotros nos iríamos a coger el ferry camino de Bali.
Otra odisea allí, nos esperaría de nuevo a los tres.

INDONESIA 21-22Nov Isla de Java Gunung Bromo

Llegamos a Bromo sin fuerzas para dar un paso más, el aire acondicionado del tren nocturno, que era realmente un congelador industrial nos tuvo toda la noche helados. Si en Malasia pasamos frío, aquí directamente nos congelamos. Apenas pudimos dormir. La nochecita “al fresco” y los dos transbordos en autobuses y bemo local hasta llegar a las faldas del monte bromo nos dejaron rotos, por lo que comimos algo y nos fuimos pronto a la cama. A las 4 de la mañana nos despertaríamos para ver amanecer en el volcán.

A las cuatro y media ya estábamos en camino. Un jeep nos llevaría al “viewpoint”, una colina desde la que se divisa Bromo y el amanecer. Estábamos en la cola de la riada de 4x4 que iban en la misma dirección y a las 5 y media estábamos viendo amanecer.

El paisaje era como en un escenario, un volcán perfecto destacaba en medio de una explanada, cada 15 minutos expulsaba los gases que se generaban en su interior, formando una fumarola que tardaba unos 10 minutos en disiparse y mientras tanto el cielo se iba llenando de colores. Al otro lado de la explanada un mar de nubes cubría todo y caían como en una cascada hacia un valle. Nos pasamos más de una hora allí, haciendo fotos y flipando con lo que estábamos viendo.

A las 6 dejamos el viewpoint y su amanecer, parra desayunar unos noodles y entrar un poco en calor. En el puestecillo nos encontramos con dos chicos de Madrid que estaban haciendo una ruta similar a la nuestra. Estuvimos charlando, pero enseguida nos despedimos; pensamos que para siempre, sin embargo volvimos a encontrarnos de camino al volcán. Finalmente hicimos el trekking con ellos y el feeling seria tan bueno que acabaríamos viajando juntos.
En la primera explanada nos sucedió una anécdota muy graciosa. No se veía nada por la niebla tan baja que había y de repente aparecen dos chico que ya venían de vuelta de ver el volcán, cuando nos oímos hablar, se nos alegraron las caras y rápidamente entablamos conversación; dos vascos de Vitoria divertidísimos, nos contaron que habían estado en Sumatra también y que probaron las magic mushroom. Que los efectos te daban por contemplar la naturaleza y por lo visto uno de ellos no paraba de mirar la hierba, le parecía que se movía de una manera especial y cuando le dio por mirar a los árboles, tuvo que irse al hotel, porque le daban miedo. Nos partíamos de risa escuchándolos contar la historia, con ese acento que tienen los del norte.
La subida del volcán fue un paseo, primero a través de una llanura de arena volcánica y luego unas escaleras súper empinadas, nos dejaron en lo alto. Una vez allí hicimos una ruta circular alrededor del cono. Las vistas eran espectaculares, de nuevo un paisaje lunar ante nuestros ojos, pero esta vez a una altura considerable. Menos mal que tan sólo hubo algún paso complicado. No teníamos palabras para describir lo que estábamos viendo, la llanura de arena, las rocas, la ceniza, simplemente era increíble estar allí. Apenas tardamos 40 min. pero disfrutamos tanto de Emilio, de Juan Luis y de su compañía, que el paseo fue más intenso de lo que ninguno esperaba.
No éramos conscientes de que se trataba del comienzo de una gran amistad.

Dejamos atrás Bromo y nos fuimos dando un paseo a los hoteles. En el camino nos contaron que había otra zona volcánica bajando hacia Bali. La zona de Ijem, en la que se producía azufre, además era zona de cafetales, por lo que nos interesó bastante, ya que no habíamos visto los cafetales en las Cameron Highlands de Malasia. No hubo que hablar mucho más, recogimos nuestras cosas, desayunamos en el hotel y nos juntamos con ellos con destino Ijem.
Nos montamos en una furgoneta que como siempre iba hasta los topes, pero nos ehamos unas risas los cuatro. En mitad del camino tuvimos que hacer un cambio de transporte, para montarnos en un minibus con turistas que se dirigian al mismo destino que nosotros.

Antes de montar tendríamos que hablar con el de la agencia que nos vendió los billetes, para que nos apañase la vuelta, (por nuestro cambio de planes) ya que el trato era que nos vendía un paquete, pero con la condición de que si no hacíamos uso de el, nos devolvía el dinero o nos daba otras opciones. Pero tuvimos un incidente y acabamos discutiendo los cuatro con el, porque el tio no queria llegar a ningún acuerdo, ni devolvernos el dinero, ni organizarnos la vuelta. Mientras discutiamos, los turistas del minibus esperaban dentro por nosotros. De repente vimos a dos que salian del vehículo muy enfurecidos directos a por pirata de la agencia. A que no sabeis quienes eran?? Los de Vitoria, que dio la casualidad que Emilio y JuanLu tambien los conocían. Menudo rebote tenían; el tio les habia hecho esperar allí montados junto con otras dos chicas alemanas, mas de dos horas, sin haber podido aprovechar más tiempo en el volcan bromo.

Asi que la presion de los del norte nos vino genial, porque el tío al ver a tanta gente metiendole caña, se vio acorralado y tuvo que apañarnos la vuelta(por poco más dinero) para que montaramos de una vez y el minibus pudiera ponerse en marcha con los turistas y nosotros

El camino fue divertidísimo comentado la jugada, bromeando y conociendonos más en profundidad. No paramos de contar historias y anecdotas en todo el viaje.
Llegamos al alojamiento para cenar y enseguida nos prepararon una mesa. Allí estuvimos tan ricamente. De nuevo historias, bromas y risas.
Aprovechamos para darles las gracias por esos buenos momentos llenos de humor. Un Placer.

sábado, 20 de diciembre de 2008

INDONESIA 18-20Nov Isla de Java YogYakarta

Llegamos a Yogyakarta con la intención de descansar un poco, Sumatra nos había dejado la mente llena de emociones pero el cuerpo baldado así que esta vez escogimos un alojamiento un poco por encima de lo acostumbrado, pagamos 100.000 rupias (unos 6,6 euros) por noche en un sitio precioso en el centro de Yogya.

Nos levantamos para visitar la ciudad, los mercados, el palacio del raja etc., nuestros planes cambiaron pronto ya que nos dirigieron al art center, una galería de pinturas batik/trampa de turistas donde nos pasamos toda la mañana viendo y comprando telas, cuando nos quisimos dar cuenta eran casi las dos de la tarde, con las manos llenas de pinturas y los bolsillos vacíos de rupias. Nos fuimos al palacio del raja, sólo para comprobar que ya lo habían cerrado. El resto del día lo pasamos visitando centros de artesanías de marionetas, plata etc… esta vez pudimos resistirnos a comprar.
Por la noche, disfrutamos de una cena en condiciones, tenedor, cuchillo, una cerveza y el auténtico solomillo de Australia. Cuanto tiempo sin disfrutar de un buen trozo de carne. Se nos hizo la boca agua nada más de tenerlo enfrente, todo un placer abandonar la dieta de noodles y arroz de los últimos dos meses.

Al día siguiente volvimos a la rutina de las visitas, un día de descanso había sido suficiente. Nos levantamos a las cinco de la mañana para coger el primer autobús que nos llevaría al templo budista de Borobudur, a unos 40 Km de Yogya. A eso de las 6 de la mañana ya estábamos allí. Tras un café con galletas en los puestecillos… compramos nuestra entrada y cogimos un guía oficial. Allí pasamos unas tres horas asombrándonos de la construcción de este templo hecho de piedra volcánica y de los grabados que hay en ellas, que detallan la vida de Buda. Pudimos disfrutar de las estatuas en los diferentes niveles del templo, hasta llegar al último…el nirvana.
Seguimos nuestras andanzas hacia el templo hinduista de Prambanan. El mismo autobús que nos llevó a Borobudur, nos trajo de vuelta a la estación de Yogya y de allí un bemo nos acercó a Prambanan. En el camino comenzó a llover, y según avanzábamos la lluvia era más fuerte, pero aún así decidimos ir al Templo. En el Bemo conocimos a un chico de Yogya que nos acompañaría todo el trayecto y se quedaría con nosotros hasta por la noche. Juntos visitamos los templos. Esperamos en un pequeño techo a que parara de llover, pero pasados 15min. Desistimos.


La visita fue pasada por agua y la vuelta también. Fue impactante ver el desastre ocasionado por el terremoto que asoló a Yogya. Muchos templos derruidos, piedras amontonadas por todas partes…pero aún así poder disfrutar de Prambanan fue una maravilla, los templos de los que se compone el conjunto arquitectónico son muy similares a los de Cambodia en Angkor Wat y al verlos nos hicieron revivir aquellos momentos, ya sólo por eso mereció la pena. Pobres Indonesios entre las catástrofes naturales y los atentados, no levantan cabeza, sin embargo siempre se les ve tan sonrientes y tan optimistas que te preguntas de donde sacaran ese carisma
Volver a la ciudad fue toda una aventura, acabamos los tres en fila india bajo la capa da agua de Ricardo, como el Gusano Loco, os acordáis??? no os imaginais lo que caía, tanto…que los chubasqueros no fueron suficientes.
Tras las visitas a los templos no pudimos resistirnos a otro solomillo y después de la cena nos fuimos a un teatro de sombras de marionetas; una de las antiguas tradiciones de Sumatra en la que se representa la historia de Ramayana.
El día siguiente lo dedicamos a trastear por la ciudad. Acordamos con un abuelete muy agradable conductor de ricksaw, llamado Rubio (si tenía nombre español) en cogerle por todo el día. Juntos nos fuimos a ver el mercado de aves (vaya caso hacemos nosotros a las recomendaciones sobre la gripe aviar…), el antiguo palacio de verano (harén) del raja, el palacio del raja… el resto del tiempo lo dedicamos a hacer pequeñas compras y un envío de 15Kg a España.
Cenamos, nos conectamos a Internet y a la una de la mañana cogimos el tren nocturno que nos llevaría a nuestro siguiente destino, el volcán de Bromo.

SUMATRA 15-17Nov Bukkitingi

El viaje en autobús hasta Bukkittingi probablemente haya sido el más pesado y caótico que hemos tenido hasta la fecha, 15 horas de carreteras estrechas, adelantamientos sin visibilidad y curvas de agárrate y no te menees. Vaya autobús, no tenia desperdicio. Nada más entrar, el supervisor nos intenta engañar. Nos dice que nuestros asientos son los dos de atrás del todo; unos que había pegados a la puerta, que eran totalmente rígidos.(Imaginaos 15h sentados con la espalda recta, sin poder ni siquiera recostarte un poco) Extrañados, (porque en esta ocasión no habíamos pagado clase economic) le rebatimos que no puede ser y cuando ve, que no estamos dispuestos a ceder y que además se la podemos montar levanta a uno que estaba en otros asientos, para colocarnos a nosotros. Cuando miramos detenidamente los números, (que no fue tarea fácil, porque faltaban la mitad de los asientos por numerar) comprobamos que realmente eran los nuestros. Se suponía que esta vez viajábamos en clase executive y hasta las cucarachas llevaban maletín, había más mierda allí dentro… por si fuera poco, nos tocó una que no paró de vomitar en todo el viaje. La pobre con tanta curva se mareaba. Al principio llegaba al baño, pero después fue acortando el camino, y se quedaba en las escalera, hasta que llegó un momento que ya ni se movía del asiento, sacaba la cabeza al pasillo y allí lo echaba. Luego estaba el de detrás nuestra, que se hizo una cama con cajas ocupando todo el pasillo, y si querías ir al baño tenias que saltar por encima. No me extraña que la potis ya ni lo intentara. Si es que era un desastre de autobús. A media noche a mi me dan ganas de hacer pis y aprovechando que Rico se despierta le digo donde voy, por si acaso. Teníamos el baño justo detrás, pero llegar hasta el, resultaba complicado, entre las curvas y el de la cama de cajas, era como participar en una gincana. Por fin consigo entrar y la puerta no se cierra y entre curva y curva daba unos bandazos que no veas, hasta que en una de esas aprovecho y la cierro de un portazo. Con tan mala suerte que cuando termino e intento abrir, me doy cuenta de que la manilla esta rota, y allí dentro había una peste, que ni con los tapones que llevaba puestos en la nariz me libraba. Me pongo a dar con la mano en la puerta repetidas veces y allí no aparecía nadie. Mientras con las curvas de la carretera, me tambaleaba de una pared a otra, o me iba contra el espejo, un mareo. Y pensaba… como Rico se haya dormido, me veo aquí toda la noche, porque el más cercano al baño es el de la caja-cama, que duerme como un leño, le está pasando todo el mundo por encima y el tio ni se inmuta. Hasta que por fin Rico vino a rescatarme, el capullo me había escuchado desde el principio, pero me dejó allí un ratito L haciéndome sufrir.
Otra anécdota: a media noche el autobús hace la típica parada para cambiar de conductor y de paso la gente aprovecha para estirar las piernas, comer o beber algo. Nosotros nos quedamos durmiendo, hasta que al nuevo conductor se le ocurre poner un CD de música disco a toda hostia. De repente saltamos un palmo del asiento. Al principio pensamos que le había dado sin querer al volumen, pero cuando la gente subió y puso en marcha el motor, aquello seguía siendo un auténtico escándalo. Nosotros no nos lo creíamos, lo curioso es que mirábamos a la gente para ver su reacción y se mostraban totalmente indiferentes, parecía que no estuviesen escuchando nada. De echo la gente que estaba durmiendo, seguía dormida, sin inmutarse, alucinante. Pudimos soportar la situación unos 15min. en marcha, después Rico se levantó y fue a pedirle que bajara la música y eso fue lo que hizo, bajarla un poco. Vaya nochecita!!! Este capítulo lo podríamos dedicar perfectamente, solo a contar anécdotas de este Bus, porque hubo unas cuantas.

Nuevamente y nada más dejar las mochilas y recabar un poquito de información, nos pusimos en marcha para visitar la zona. Cogimos un bemo (furgoneta que hace el trayecto entre dos destinos) y nos internamos en el valle para ver la arquitectura tradicional de esta zona y un palacio de los antiguos reyes de Sumatra. El bemo nos dejó en un pueblecito y después tras un café con los lugareños y varios regateos, tuvimos que contratar un par de motos para que nos llevaran a ver el palacio. Nos dejaron en la puerta y se fueron. Nuestra sorpresa llegó cuando al subir la cuesta para verlo, nos encontramos que el palacio eran un montón de andamios, por lo visto estaba en reconstrucción. Un fuego lo había arrasado hacía dos años, nos contaron. Una vez yallí, lo más que pudimos hacer fue sentarnos con un abuelete a que nos pusiera el video del incendio. Mientras llegaban otros lugareños, para oler y también acababan viendo el video que les ponían los pelos de punta cada vez que veían las llamas y recordaban el incendio.

Nuevamente y tras insistentes regateos, (son muy duros, para regatear, si te dicen un precio, lo mantienen y es súper difícil que te lo bajen) negociamos un buen precio y conseguimos otras dos motos. Por unos 2€ nos llevarían a recorrer la zona y nos enseñarían la arquitectura tradicional. Esta vez pudimos disfrutar tanto de las casas como del paisaje. Arrozales con palmeras nos acompañaron todo el camino y pudimos ver en ellos a la gente trabajando.

Llegamos al hotel al anochecer, reventados de tanto transporte de autobús, bemov y moto. Cenamos un par de tortitas y nos fuimos a la cama a descansar. Tan sólo gastamos fuerzas en apalabrar una moto para el día siguiente visitar del Lago Maninjau, un inmenso lago de agua dulce que está en el cráter de un volcán.

Por la mañana y tras reponer todas las fuerzas que el sonido de la calle nos dejó, recogimos la moto y nos fuimos a visitar el lago. El camino discurría en un cañón, por la vereda del río, todo un placer conducir la moto por allí y ver de nuevo campos de arroz y árboles frutales. Seguimos la carretera hasta un alto desde el cual deberíamos tener una buena vista del lago, esta vez las nubes no nos dejaron ver mas que los picos más altos de las colinas que rodeaban el lago, es lo malo de viajar en época de lluvias.

Dejamos atrás la zona de vistas para bajar al lago, una carretera con 44 curvas en U que descendía hasta el lago. Nos lo pasamos pipa en la bajada que nos hizo recordar las carreras de motos del circuito de Sepang. Una vez llegamos a la orilla del lago, nos pusimos en camino para hacer una ruta circular de unos 50 Km sin embargo la amenaza de la lluvia nos hizo darnos la vuelta tras 20 minutos de camino, no sin antes haber disfrutado de unos noodles y de un refrescante bañito.

De nuevo llegamos a Bukkittingi al anochecer, como todavía nos quedaban fuerzas nos dimos un paseo por los mercados y disfrutamos de la comida de los puestos de la calle, noodles, rotis, pollo frito y un pancakes (tortitas).

Lo mejor de estos dos días quizás no fueran tanto las visitas sino de nuevo la gente. No hemos conocido un pueblo como el de Sumatra, todos los niños te saludan con el hallo Sir, o hallo Miss, los chavales de igual manera y los hombres y mujeres se acercan, te preguntan de donde eres, donde vas, si estamos casados…Tan sólo tienen sonrisas en la cara para recibirte, cuantos cafés y cigarrillos hemos tenido que rechazar y cuantos sit down here please (sientate aquí por favor), cuando hemos tenido el tiempo para sentarnos, el ver cómo disfrutaban de que estuviéramos allí te hacía sentirte feliz.

Por la mañana nos despedimos de Bukkittingi desayunando noodles y café, de nuevo estábamos en un puestecillo en el que nos habían llamado para que fuésemos a desayunar con ellos, fotos, risas, conversaciones de football, de Raúl Gonzalez, de Torres, hasta sabían del Geta y que Guiza estaba en Fenerbace… Gracias a ellos nos enteramos que había un atasco impresionante en la carretera a Padang y nos metieron prisa para que fuéramos cuanto antes al aeropuerto ya que las lluvias de la noche anterior habían provocado corrimientos de tierra que estaban obstruyendo la carretera.

De camino al hotel nos encontramos a Ulrich, el alemán dueño del alojamiento. Nos estaba buscando, porque la furgoneta que nos tenía que recoger se había adelantado a la hora, para ganar tiempo por el tema del atasco. Allí nos despedimos de él y empezamos el viaje/rally hacia el aeropuerto de Padang. Donde normalmente se tardaban dos horas en llegar podríamos tardar hasta 4 y perder el avión. Menos mal que nos tocó otro Fernandito Alonso al volante, en el atasco se metía en el carril contrario y no sabíamos cómo pero se colaba en huecos que se debían abrir por arte de magia… Finalmente llegamos a tiempo para coger el vuelo.

Tan sólo una hora después estábamos en Yakarta, y tras otra hora más en Yogyakarta deseosos de ver los templos de Borobudur y Prambanan.

sábado, 6 de diciembre de 2008

SUMATRA13-14Nov Isla Samosir y Lago Toba

En el interior de Sumatra, centrado alrededor del Lago Toba, se desarrolló una cultura con un sistema de escritura propio, el pueblo batak. Organizado en pequeños reinos que estaban en continúa guerra Estos reinos desarrollaron una arquitectura tradicional, las casas Batak, construidas sobre pilotes de hasta 2 metros de altura y con un tejado que se eleva hacia el cielo simbolizando cuernos de búfalo. La parte superior del porche está siempre adornada con tallas de serpientes, lagartos o monstruos. Aparte de por la arquitectura, a los europeos les llamó sobre todo la atención el que practicasen Canibalismo,(la mejor manera de acabar con los maleantes cuando no había prisiones). Una vez muerto se hacía una seria repartición: el corazón se reservaba para el rey y el resto del cuerpo se mezclaba con carne de cerdo y se distribuía entre la población.

Dentro del lago, el más grande de Indonesia, se encuentra la Isla de Samosir. Esta ha sido uno de los principales puntos turísticos del sur de Asia, aunque tras las catástrofes naturales y la inestabilidad política del país, disminuyó bastante el turismo.

…Anoche no fuimos del todo conscientes de donde nos encontrábamos. Nos dimos cuenta del sitio tan maravilloso que habíamos elegido como destino…al Amanecer, cuando salimos al porche y vimos el lago de aguas tranquilas ante nuestros ojos junto al bonito palmeral que le acompaña. Un idílico lugar para soñar, que transmite paz y serenidad.

Alquilamos una moto para recorrer la isla.

Primero visitamos Ambarita, un pueblo que está a unos 5 Km de Tuktuk donde no alojábamos. Allí vimos las sillas de piedra donde el consejo de ancianos tomaba las decisiones sobre los asuntos que afectaban a la comunidad. Encontramos también los primeros ejemplos de casas tradicionales batak, sus tejados picudos recubiertos de hoja de palma y las tallas de manera. Esta arquitectura nos acompañó durante todo nuestro viaje, y es… aparte del lago, el recuerdo que nos llevaríamos de estos días.

Continuamos nuestra visita yendo por las peculiares aldeas formadas de casas Batak. Bajarte de la moto y pasear por ellas era como estar dentro de un cuento de Hansel y Gretel. Además sus humildes gentes no paraban de saludar; niños, jóvenes, adultos y mayores…todo el tiempo: halo, halo!!! y brindándonos la mejor de sus sonrisas. Realmente parecía mágico.

Entre aldea y aldea pudimos disfrutar de los campos de arroz y de los campesinos que trabajan en ellos, que también les faltaba tiempo para saludar, aunque fuera de lejos. Llegamos hasta Simanindo, donde estaba establecido otro reino, allí habían restaurado y transformado una antigua casa batak, en museo, que ahora lucía todo su esplendor.

Cruzamos por un istmo a la otra orilla del lago y desde allí tuvimos unas maravillosas vistas de la isla/península. Continuamos bordeando la costa hasta llegar a unas piscinas de aguas termales y una vez allí, decidimos darnos la vuelta para llegar a nuestra casita antes de que se nos echara la noche encima.

Al día siguiente fuimos a Tomok, al sur de Tuktuk, allí visitamos la tumba del primer rey que se convirtió al cristianismo. La tumba no tenía mucho de interés, pero ver las casas que habían construido a su alrededor, mereció la pena. Aprovechamos la ocasión para visitar el mercado, acercarnos a la gente y probar las diferentes especialidades de la isla; el plátano frito de diferentes maneras fue lo que más nos gustó. Otra de las especialidades a destacar, que además abunda bastante en Samosir, son las Magic Mushrooms o setas alucinógenas. Si, si, no es de coña. Te las ofrecen por todas partes, ¡a mi me las ofreció una mujer como mi madre en una tienda de ultramarinos! Yo no entendía nada, era por la mañana temprano yo solo había ido allí a comprar una botella de agua…y la señora no se cansaba de decir, mushrooms, mushrooms. . Me resultaba extraño, porque yo la entendía: setas setas. Hasta llegué a pensar que esa misma mañana la mujr había cocinado unas setas al ajillo o en tortillita y la hacía ilusión dármelas a probar. Si lo que no nos pase.

Después nos enteramos que aquí es de lo más normal, por lo visto están puestas en todos los menus de los restaurantes, vamos que para ellos es como pedir carne o pescado, pero nosotros preferimos dejarlas de lado.

Sobre las 12, un barco vino a recogernos a la puerta de casa, literal, como os lo cuento. Paró justo enfrente, sacó la rústica escalera de madera y nos montamos en el, todo un lujo. Una vez en cubierta nos dedicamos a disfrutar de las bonitas vistas del lago y de las casas Batak que tiene en su orilla. El trayecto nos supo a poco, ya que tan solo duro media hora, pero vimos casas preciosas y pescadores pescando en sus barquitos. Llegamos a Parapat, buscamos un sitio para comer y después cogimos un autobús que nos llevaría a Bukittingi, que con suerte duraría 15 horas, (ya que el record estaba en 42h.) tiempo suficiente, para recordar nuestra corta, pero intensa estancia en el Lago Toba y la Isla de Samosir.