Dentro del lago, el más grande de Indonesia, se encuentra
…Anoche no fuimos del todo conscientes de donde nos encontrábamos. Nos dimos cuenta del sitio tan maravilloso que habíamos elegido como destino…al Amanecer, cuando salimos al porche y vimos el lago de aguas tranquilas ante nuestros ojos junto al bonito palmeral que le acompaña. Un idílico lugar para soñar, que transmite paz y serenidad.
Alquilamos una moto para recorrer la isla.
Primero visitamos Ambarita, un pueblo que está a unos
Continuamos nuestra visita yendo por las peculiares aldeas formadas de casas Batak. Bajarte de la moto y pasear por ellas era como estar dentro de un cuento de Hansel y Gretel. Además sus humildes gentes no paraban de saludar; niños, jóvenes, adultos y mayores…todo el tiempo: halo, halo!!! y brindándonos la mejor de sus sonrisas. Realmente parecía mágico.
Entre aldea y aldea pudimos disfrutar de los campos de arroz y de los campesinos que trabajan en ellos, que también les faltaba tiempo para saludar, aunque fuera de lejos. Llegamos hasta Simanindo, donde estaba establecido otro reino, allí habían restaurado y transformado una antigua casa batak, en museo, que ahora lucía todo su esplendor.
Cruzamos por un istmo a la otra orilla del lago y desde allí tuvimos unas maravillosas vistas de la isla/península. Continuamos bordeando la costa hasta llegar a unas piscinas de aguas termales y una vez allí, decidimos darnos la vuelta para llegar a nuestra casita antes de que se nos echara la noche encima.
Al día siguiente fuimos a Tomok, al sur de Tuktuk, allí visitamos la tumba del primer rey que se convirtió al cristianismo. La tumba no tenía mucho de interés, pero ver las casas que habían construido a su alrededor, mereció la pena. Aprovechamos la ocasión para visitar el mercado, acercarnos a la gente y probar las diferentes especialidades de la isla; el plátano frito de diferentes maneras fue lo que más nos gustó. Otra de las especialidades a destacar, que además abunda bastante en Samosir, son las Magic Mushrooms o setas alucinógenas. Si, si, no es de coña. Te las ofrecen por todas partes, ¡a mi me las ofreció una mujer como mi madre en una tienda de ultramarinos! Yo no entendía nada, era por la mañana temprano yo solo había ido allí a comprar una botella de agua…y la señora no se cansaba de decir, mushrooms, mushrooms. . Me resultaba extraño, porque yo la entendía: setas setas. Hasta llegué a pensar que esa misma mañana la mujr había cocinado unas setas al ajillo o en tortillita y la hacía ilusión dármelas a probar. Si lo que no nos pase.
Después nos enteramos que aquí es de lo más normal, por lo visto están puestas en todos los menus de los restaurantes, vamos que para ellos es como pedir carne o pescado, pero nosotros preferimos dejarlas de lado.
Sobre las 12, un barco vino a recogernos a la puerta de casa, literal, como os lo cuento. Paró justo enfrente, sacó la rústica escalera de madera y nos montamos en el, todo un lujo. Una vez en cubierta nos dedicamos a disfrutar de las bonitas vistas del lago y de las casas Batak que tiene en su orilla. El trayecto nos supo a poco, ya que tan solo duro media hora, pero vimos casas preciosas y pescadores pescando en sus barquitos. Llegamos a Parapat, buscamos un sitio para comer y después cogimos un autobús que nos llevaría a Bukittingi, que con suerte duraría 15 horas, (ya que el record estaba en 42h.) tiempo suficiente, para recordar nuestra corta, pero intensa estancia en el Lago Toba y
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