sábado, 27 de diciembre de 2008

INDONESIA 24Nov y 8Dic Isla de Bali - BALI

Conseguimos salir de Ijem con el conductor y el coche de la pareja de holandeses... pero llegar a Bali también fue toda una aventura. Una hora después estábamos cogiendo el ferry que nos llevaría a un puerto al oeste de la isla para luego ir a Denpasar, la capital de la isla.
La otra odisea fue……
No quisimos coger el autobús que nos llevaría directos, pensando que en la estación del puerto tendríamos mejores opciones, pero esta vez nos equivocamos… vimos irse al autobús que nos ofrecieron y nos fuimos a la estación. Allí el autobús local nos estaba esperando. Llegamos a las 5, y a las 7 se supone que saldría.
Hicimos tiempo esquivando a los conductores de bemo que veían la ocasión de sacar 300.000 rupias (20 euros) por llevarnos y a las 7, cuando fuimos a subirnos al bus, el conductor nos dice que hay que esperar hasta las 8… no nos lo creíamos, o sí.Otra hora esquivando conductores de bemo, cuando llegan las 8 y de repente el autobús arranca y simplemente se va; dice que no hay suficiente gente y se las pira! Después de esto y con cara de tontos decidimos subimos a un bemo que nos llevaría a Bali con otras 8 personas por unos 120.000 rupias. Después de estar con las mochilas dentro y llevar media hora esperando dentro, nos dice… que toda la demás gente se queda a la mitad del camino, que si queremos llegar a Bali que 300.000 rupias! Del cabreo que nos entra nos bajamos del bemo (nuestra salida era coger ese bendito autobús que venía de Java y que dejamos pasar hacía 4 horas) y seguidamente el conductor baja del bemo a todo el mundo y les dice que no sale. Menuda montamos esa tarde, por no coger aquel bus… Al final llegamos a Denpasar en un autobús que nos paró el jefe de policía en la zona del ferry, tras pagar 150.000 rupias y una pequeña propina al muy jeta. Son unos corruptos...

Los tres (Emilio, Rico y Vane) nos fuimos de Denpasar a Kuta (playa más cercana de Bali) y en el paseo por Denpasar hasta llegar a la estación, pudimos apreciar el principal atractivo de Bali. La infinidad de templos que hay, tantos casi como ofrendas. Es bonito ver como cada mañana las mujeres preparan sus pequeñas ofrendas para dedicárselas a sus dioses, elaborada por ellas mismas, con hoja de palmera, hojas del palmera, con arroz, con incienso y flores dentro. En ocasiones hasta chocolatinas hemos visto. Las ponen en sus puertas o en las aceras enfrente de cada templo o establecimiento-negocio. Es muy curioso y andar por Bali es como una gincana, como no vayas con cuidado o las pisas o las das patadas, porque están por todas partes.
Volviendo a lo del templo, cada familia tiene uno en su propia casa y aparte cada barrio tiene otro común para todo el vecindario. Casi toda la vida de la gente de Bali gira en torno a esos templos. Son incontables la cantidad de ceremonias y festejos que se celebran en Bali y en todos ellos hay un gasto importante. Las familias del barrio deben aportar económicamente, de la misma manera que deben dedicar horas al templos y a los festejos. Por esta gran devoción todas las mañanas hacen las ofrendas a sus dioses.
Realmente es increíble la religiosidad de este lugar.

Dejamos atrás Denpasar para llegar a Kuta y darnos cuenta de que habíamos llegado al Benidorm de Bali, todo lleno de chiringuitos de comida rápida y tiendas de ropa. En la playa alquilamos unos bodyboards y estuvimos disfrutando de las olas de Bali, así pude quitarme un poco el mono de olas y mar que tenía encima.
Mucho me temo que Vanesa y Emilio disfrutaran de esta afición, el mar estaba picado y solamente llegar a la zona donde rompían las olas era complicado, se llevaron unos cuantos revolcones y conocieron qué se siente cuando el mar te hace una lavadora.

Por la tarde volvimos al hotel a recoger a JuanLu y a nuestras mochilas, ya que por la noche habíamos quedado en salir de marcha con los de Vitoria, que de nuevo casualmente nos volvimos a encontrar en la playa.
Nosotros estabamos en la toalla cuando de repente los vemos aparecer de lejos con ese aire tan peculiar que les caracteriza. Venían del aeropuerto de comprar un billete y uno de ellos el muy cachondo había ido a la taquiilla en calzoncillos. Son la monda.
Nos contaron la fiesta que se corrieron y nos animaron para quedar con ellos esa misma noche. Después yo estuve con ellos intentando en el agua, mientras intentaban entrar con la tabla. Lo que me pude reír.
Juan llegó tarde y entre una cosa y la otra hasta las 11 no estábamos listos para salir, apunto estuvimos de quedarnos en casa pero al final decidimos intentar encontrar a la gente de Vitoria y tomarnos una cerveza, ya que llevábamos mucho tiempo sin salir de marcha. A eso de la una encontramos a los de Vitoria y nos corrimos una fiesta de órdago, vaya risas que nos pudimos echar con sus historias!
Y con el de la pecera, estuvo super divertido. Lo pasamos genial.

Cuando conseguimos levantarnos nos fuimos a Ubud, la capital cultural de Bali.

Ya no volveríamos a Bali hasta el 8 de Diciembre y sería de paso para coger el avión de vuelta.
Esta vez sin Juan ni Emilio.
Ese día lo dedicamos casi por entero a descansar en la playa y a hacer surf. Alquilamos un coche con conductor y nos llevó a playas más alejadas Padang Padang, una playa preciosa y Ulu Watu, una playa increíble, con unas olas perfectas, donde Rico no paró de coger olas y Vane no paró de hacerle fotos.

Allí conocimos a Sylvana una chica (mezcla italiana mezcla de argentina) que viajaba sola y se puso a hablar conmigo, mientras Rico estaba en el agua. Me contó que vivía en IBIZA y que todos los años solo trabaja seis meses en la discoteca Amnesia y el resto del tiempo lo dedica a viajar. Nos caimos bien y se vino con nosotros, porque ella llegó hasta allí en una moto con conductor, sólo negoció la ida y a la vuelta no tenía como, ni con quien volver.
Estuvimos allí hasta que vimos que venía una tormenta de verano, entonces recogimos velas y esperamos a que pasara la tormenta en el coche. Despues fuimos a ver la puesta de sol al templo de los monos. Esa misma noche nos despedimos de Sylvana, para irnos al aeropuerto, volábamos a Sydney.

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