sábado, 27 de diciembre de 2008

NUEVA ZELANDA 19 Dic - Wanaka - Haas Pass - West Coast

Encontrar donde dormir en Wanaka no nos fué fácil, tuvimos que dar unas cuantas vueltas arriba y abajo de la carretera hasta que nos decidimos por una zona de acampada libre gestionada por el propio pueblo. De nuevo nuestra cenita, nuestro vaso de vino de Pinot Noir y a la cama pues el día había sido muy intenso.

Por la mañana fuimos a ver el lago Manoa, apenas salimos del coche porque hacía un viento que te tiraba al suelo. Seguimos por una carretera que circulaba paralela al lago donde y parábamos de vez en cuando para disfrutar de las vistas de esa ingente cantidad de agua, a nuestra izquierda teníamos el lago Manoa, a la dereche el lago Wanaka, dominándolo todo están las montañas, con el Mt. Aspiring como pico más alto (3.027m).



Nos paramos para visitar una cascada con la poza de agua más clara que hemos visto en todos nuestros viajes, desde un promontorio que habían montado se podían ver truchas de un buen tonelaje, qué pena de no tener una caña y un par de lonchitas de bacon...


Seguimos la carretera hasta llegar el Haast Pass, el paso entre las montañas del Mount Aspiring National Park que utilizaban los maoríes para desplazarse de la costa oeste a la este. Allí hicimos un alto para coronar una colina desde la cuál se tenían vistas de los lagos. Continuamos la carretera atravesando el parque nacional y disfrutando de nuevo del cambio en la vegetación, volvíamos a pasar de la zona de pastos del valle al verde del bosque húmedo del parque.

Descendimos paralelos al Haas river para desembocar en el mar de tasmania. Ahora lo veíamos desde otra perspectiva, atrás quedaban los impresionantes fiordos de Milford y enfrente de nosotros teníamos kilómetros y kilómetros de playas vírgenes con un mar en calma. Seguimos el camino hacia Jackson Bay, un antiguo pueblo de pescadores situado en la bahía de Jackson, y justo bajo las montañas del monte Aspiring, al parecer y como pudimos comprobar es uno de los lugares más humedos del planeta, a la humedad del mar, hay que sumar toda la lluvia que dejan las nubes al chocar con la cadena montañosa. Para nosotros que necesitamos el sol más que los caracoles no sería un sitio para "plantar el huevo". Tal fué así que ni siquiera llegamos, a mitad de caminos y tras intentar ver pingüinos (cosa que no pudimos hacer) nos dimos la vuelta antes de que nos cogiera la nube que ya venía directa hacia nosotros.

Terminamos el día en el pueblecito de Fox Glacier, esta vez tocaba ducha, cena de barbacoa y a dormir, mañana nos despertaríamos para ver dos glaciares.

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