sábado, 27 de diciembre de 2008

INDONESIA 3 al 5 Dic Crucero Islas Lombok - Komodo - Isla de Flores

El crucero por la costa de Sulawesi hasta las islas de Komodo y Flores ha sido una de los viajes más espectaculares que hemos tenido. Todo fue genial, buceo en arrecifes recónditos, pesca, sol, amigos, dormir en cubierta y sobre todo los dragones de Komodo, ¿qué más le podíamos pedir a la vida?.

Salimos de Sengigi para atravesar la isla de Lombok en un autobús, en el camino hicimos alguna parada para ver una fábrica de artesanía, uno de los barcos en construcción que usa el armador para estos cruceros, un pueblecito de pescadores, todo fue un poco turístico por lo que nos temíamos lo peor durante el crucero. Nuestros presagios se vieron confirmados cuando tras coger el barco y navegar dos horas a una isla paradisíaca, nos apartamos del resto del grupo para ver la puesta de sol, cuando estábamos tan tranquilos vimos que toda la tripulación nos estaba buscando, para colmo tuvimos que ver como la gente hacía el baile del chuku chuku al lado de la hogera…

Gracias a Dios, a partir de esa cena todo fue genial… Empezamos a disfrutar del crucero durmiendo en cubierta bajo un cielo de millones de estrellas, como compañía encontramos a Valentino, un italiano de Verona que también estaba haciendo una vuelta al mundo como nosotros, el resto del pasaje eran turistas de sol y playa.

Por la mañana atracamos en una isla en cuyo interior había un lago de agua salada y más tarde estuvimos buceando en la bahía en la que atracamos, de nuevo volvimos a ver todos los colores del océano, corales, muchísima variedad de peces, con ese paisaje nos quitamos el mono de bucear que traíamos de las Gilis.

Comimos en el barco y navegamos hasta media tarde para volver a bucear en otra bahía solitaria. Tras secarnos al sol, tomamos la cena y de nuevo nos fuimos a dormir a la cubierta a disfrutar de un hotel de millones de estrellas.

Nos levantamos al amanecer para ver el barco navegar por el mar de flores, tanto a izquierda como a derecha se alzaban islas pequeñas, algunas con un pequeño embarcadero y algunas casitas, otras deshabitadas, una auténtica pasada. Tras dos horas llegamos a nuestro destino, la isla de Komodo.

Desembarcamos en Komodo y nos recibieron nuestros guías, dos Rangers que se encargarían de alejar a los dragones en caso de que se acercaran demasiado a las personas. Dimos un paseo por la playa y encontramos a uno de ellos, calentándose tranquilamente al sol, increíble ver a esto animales, un lagarto gigante que se alimenta de ciervos, jabalís y búfalos. No es un cazador, lo que hace es morder a su víctima e inyectarla una sustancia que infecta su sangre y hace que muera por la infección tras unos días, luego encontrará el cadáver para devorarlo junto con otros dragones.

Ver a ese bicho moverse era todo un espectáculo, parecía realmente pesado, sin embargo cuando su cuerpo se ha calentado y se esconde en la espesura para acechar a las presas en un animal tremendamente ágil.

Encontramos a otros dos cerca del recinto de los Rangers y tras acribillarlos a fotos nos fuimos a visitar el resto del parque. Durante el trekking que duró unas tres horas tuvimos la suerte de encontrar un dragón pequeño, estaba subido a un árbol ya que allí pasan los dos primeros años para evitar ser devorados por los más grandes y por otros depredadores, también vimos jabalíes y venados lo que nos hizo ver que era una zona con mucho alimento para los dragones. Sobre las 12 de la mañana dejaos Komodo, seguros de haber visto uno de los sitios más increíbles y recónditos de este mundo.

Seguimos navegando para llegara a otra playa, red sand Beach donde estuvimos buceando, está dentro del parque nacional de Komodo y ha sido uno de los mejores sitios donde hemos buceado, allí vimos dos peces cofre de un verde alucinante y muchísima variedad de coral y peces, la nota final a esta inmersión la puso una raya también de colores verduscos con puntos de color verde más claro.

Lo último a destacar del viaje fue el puerto de Labuanbajo, un pueblecito de pescadores precioso, allí pasamos el atardecer y el amanecer siguiente, viendo a los pescadores traer pescado y a la gente atarearse en el secado del mismo en la misma zona del puerto.

La palabra maravilloso se queda corta para describir nuestros días en ese barco, se nos hizo corto, muy corto, queríamos haber visitado también Rinca, otra isla del parque pero al día siguiente volábamos a Bali para luego salir para Australia y Nueva Zelanda, con mucha pena dejábamos atrás el barco, las playas el buceo y los dragones, unos días inolvidables

No hay comentarios: