El principal atractivo de Yangshuo son sus colinas de granito, entre dos ríos y rodeadas de arrozales salen como de la nada, es un paisaje extraño, un valle verde y plano en el cual como por casualidad hubieran dejado caer aquí y allá estos tremendos bloques.
Es todo un lujo el pasear por los arrozales a la orilla del río, montar en barca con la visión de esas paredes, hacer escalada, trekking o montar en bicicleta de montaña son las principales actividades que puedes hacer por la zona y a eso nos dedicamos los cuatro días que pasamos por allí.
Llegamos al atardecer y encontramos alojamiento encima de un bar, parecía un sitio tranquilo pero luego comprobaríamos que era la discoteca que más tarde cerraba en Yangsuo, vaya primera nochecita pasamos…
Tras dejar nuestras cosas nos fuimos al mercado nocturno a ver que es lo que se cocía por allí y cocerse no, pero asarse, se asaban unas codornices que estaban de miedo, en un puestecillo dejamos la dieta de arroz para ponernos hasta las manos de codornices a la parrilla, berenjena, gambitas y brócoli, todo regado con un par de cervecitas. Qué bueno disfrutar de sabores y texturas que son absolutamente conocidos, la cena nos salió por unos tres euros, igualito que en España. Todas las noches que pasamos allí fuimos a cenar a ese puestecillo, a Fabricio (al cual recuperamos después de una velada de amor con su querida Wei Wei) se le saltaban las lágrimas y más todavía porque especialmente para él comprábamos una botellita de vino de la cual dábamos buen cuento cada noche que allí cenábamos juntos.
Tras la primera noche discotequera que tuvimos, nos fuimos a buscar a Fabricio y a WeiWei a Xingping, un pueblecito a las afueras, allí los encontramos tomando el brunch a base de pescadito frito y arroz, nos unimos a ellos y después disfrutamos de un paseo en barca por la orilla del río. El paisaje era maravilloso ya que a ambas orillas estaban las colinas que tanto nos habían gustado. El resto del día lo dedicamos a descansar y por la tarde volvimos a Yangshuo donde despedimos a WeiWei.
El último día, como no quedamos contentos con el día anterior nos hicimos 40 Km en tandem para visitar una cueva llena de estalactitas y estalagmitas, una maravilla de la naturaleza, quedamos encantados tanto con el paseo como con la cueva, probablemente la más bonita que hayamos visto.
Por la tarde nos despedimos de Fabricio, con él quedamos en vernos en Filipinas a la vuelta del viaje, ha sido un compañero magnífico con el cuál hemos compartido un montón de vivencias, seguro que en un par de meses estamos los tres juntos (más alguna novieta filipina que se echará) disfrutando de unos daikiris en la playa y riéndonos de todas las dificultades con las que nos encontramos en china pero también acordándonos de todo lo bello que ha sido, hay paisajes en este país que son inolvidables.
Dejamos atrás china para ir a Macau y Hon Kong, ex-colonias portuguesa e inglesa respectivamente, tras 40 días en china nos sentíamos con muchas ganas de movernos hacia otros destinos.
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