lunes, 27 de octubre de 2008

DE CHINA A MALASIA - 18 Oct.




Vuelo Hong Kong – Kuala Lumpur. Duración 3 h. aprox.

La llegada a Kuala Lumpur fue bastante tarde, nuestro avión llego a la una de la madrugada y mientras pasamos los controles de rigor para entrar en un nuevo país en el que no se necesita visado, más el camino del aeropuerto al hotel (trayecto de 1h.) cuando quisimos meternos en la cama ya eran las 3 de la mañana.
Tuvimos un recibimiento un tanto movido, nuestro hotel estaba justo en un zona de garitos y el volumen de la música era altísimo, retumbaba en todo el edificio. En otra ocasión no lo hubiésemos dudado ni un momento en quedarnos a tomar unas copas, pero esta vez las fuerzas eran inexistentes y había que recuperarlas para el día siguiente, para visitar la ciudad.
Durante el trayecto del aeropuerto a la city, nos enteramos por mediación del taxista, que en el circuito de Penang había un Gran Premio de Fórmula 1, pero a esas horas no debimos de entenderle muy bien, en breve sabréis por que…
Nos levantamos a las 8:30 de la mañana para estudiar la posibilidad de ir a ver el supuesto Grand Prix de F1, dudábamos el ir porque el circuito está de camino al aeropuerto a unos 40min. y si decidíamos ver las carreras perdíamos tiempo de visitar Kuala Lumpur que era el objetivo.
Finalmente… dijimos: no podemos dejar pasar esta oportunidad, podemos ver correr a Fernando Alonso en el Circuito de Penang-Malasia y a un precio irrisorio.
Cogimos un taxi y allí nos plantamos. Por el camino nos extrañó ver gran cantidad de motos, pero no le dimos demasiada importancia, hasta que una vez fuera del coche vimos que el ambiente era exclusivamente de moteros. Nos dirigimos a los puntos de información y allí salimos de dudas, se trataba del Gran Premio de MotoGP, donde corría Daniel Pedrosa, Valentino Roxi…No teníamos muy claro si queríamos entrar, nosotros habíamos ido a ver la F1 y con ella a Fernando Alonso, no a ver una carrera de motos; como no, nos iba a pasar algo así, si es que vamos de independientes por el mundo, nos movemos por inercia total y absoluta. Nos hacemos un camino de una hora sin enterarnos bien de lo que allí vamos a encontrar, pues es normal que nos sucedan estas cosas. Y si esto es típico de nosotros, lo más común de Rico y Vane es que digan…bueno ya que estamos aquí, pues habrá que verlo, además el ambiente parece estar muy animado.
A nosotros que nos da igual Fernando A. la F1, las carreras de motos y el tal Pedrosa…pues allí que entramos, pero antes, como no, buscamos la mejor entrada, al mejor precio. Fuimos a la taquilla que vendían las entradas con descuento si eres estudiante y nosotros lo somos desde China. Enseñamos nuestros carnets (Rico su D.N.I. y Vane el de conducir) y conseguimos las entradas a mitad de precio; costaban 80RM, que son unos 16€, nos salió por 40Ringgi. Felices, encantados, lo disfrutamos como el más aficionado; primero vimos los stand y las motos expuestas, y después para ir entrando en situación fuimos a ver una carrera de motos de 125.


Vimos la salida y buscamos el mejor sitio para ver como se tumbaban en la curva y finalmente la entrega de premios en la que el ganador fue un español. Después esperamos a ver el Gran Premio y entre medias estuvimos en el ambientillo, donde nos encontramos a una pareja de recien casados españoles, nos saludamos y nos dijeron que habian visto a más españoles que habían ido allí exclusivamente a ver las motos. Comimos un Kebap por 5RM=1€ y rápido nos dirigimos a las gradas para ver la salida. Muy emocionante, Pedrosa en cabeza y Roxi pisándole los talones, hasta que en mitad de la carrera Roxi consiguió adelantarle y ya poco pudo hacer Daniel; finalmente ya sabréis que el ganador fue Valentino Roxi. Estuvo muy divertida la mañana; para nosotros fue una experiencia y una gran suerte el haber podido disfrutar de un Grand Prix de MotoGP en Penang, por el módico precio de 8€.
Y por supuesto… nos acordamos de Pablete, de nuestro hijo Vicen, del primo Alex, del Yayo Julito y de Lola y Rafa.




Después cogimos el bus y nos fuimos a visitar Kuala Lumpur. Por el camino empezó a diluviar, (el monzón se aproxima a pasos agigantados)cuando nos tocó bajar, seguía cayendo un torrencial de agua, a si que corrimos hasta unos puestecillos, sin saber ni siquiera donde nos había dejado el autobús y en cubierto pensamos en buscar un sito para hacer una merienda-cena y mientras esperábamos a que parase de llover.
Enseguida supimos que estábamos en Little India, zona donde la mayoría de los que habitan son Hindus.
Malasia es un país Musulman, y Kuala Lumpur la capital donde conviven mezcla de culturas (India, China, Musulmana…) con sus diferentes religiones. Muchos de los monumentos de la ciudad están inspirados en el Islam; las Torres Petronas, la Torre de Menara…En KL existen zonas como Chinatown, Little India y hasta todavía se conservan distritos coloniales de cuando estuvieron los ingleses.
Mientras buscábamos el local-restaurante respiramos esencia de India; paseamos por los distintos puestos viendo sharis llenos de color, recordamos aromas de inciensos y perfumes; saboreamos los distintos tipos de olor de comida recién cocinada con todas esas especias que utilizan… todo en su conjunto nos llevó a un pequeño viaje astral que nos hizo revivir nuestra grata estancia en India.
Comimos con ellos en un local muy Hindu; desde el año pasado que estuvimos no habíamos vuelto a probar este tipo de comida, pero estar en el ambientillo nos despertó el apetito y las ganas de volver a reconocer los distintos sabores y olores de ese maravilloso país.
Paró de llover y nos fuimos a visitar las famosas Torres Petronas, pero antes estuvimos viendo la antigua estación y la puesta de sol con ella.
La llegada a las torres fue impactante, ver dos moles inmensas perfectamente iguales cara a cara, impresionan y mucho más cuando las ves iluminadas, son bonitas. Merece la pena hacer una parada en Kuala Lumpur.

Y para finalizar nuestro intenso primer día en Malasia, quisimos verla de noche y despedirnos de ella desde lo alto de Torre de Menara. Toda la ciudad iluminada se muestra ante tus ojos y puedes ir rodeándola, viendo los distinto puntos por los prismáticos que hay. Terminamos la visita y a la salida nos esperaba una lluvia, que no nos dio más opción que volver al hotel.

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