lunes, 27 de octubre de 2008

Longshen 5-7 Oct






En Guilin pasamos una noche esperando a que llegara Fabricio. A mediodía los tres cogimos el autobús que nos llevaría hast Longshen y sus terrazas de arroz.

Tras dejar una carretera comarcal, cogimos un desvío que ascendía la corriente de un río, de allí llegamos a un valle muy pequeño, plagado de aldeas de una nueva etnia. Tras 20 minutos de ascenso llegamos al pueblo de Ping, an donde encontramos alojamiento en una de las casas del pueblo.

Ping´an y las aldeas de alrededor son pueblos con casas construidas completamente de madera, están en las zonas bajas del valle mientras que en las zonas altas se encuentran los cultivos de arroz, una maravilla de la ingeniería. A través de diferentes canalizaciones se riegan las diferentes alturas de las terrazas en las que se encuentran los cultivos de arroz.

Dejamos atrás el hotel para subir a lo alto de una colina en la que se tenían vistas de las terrazas, una pena que llegáramos al valle en época de cosecha ya que las vistas más bellas de las terrazas son en la siembra, cuando están llenas de agua y en ésta se refleja el sol al atardecer o bien cuando el arroz está verde y ves las distintas tonalidades del verde según el crecimiento de la planta ó cómo incida sobre ella la luz del sol. De todas maneras disfrutamos de una vista magnífica viendo algunos campos todavía verdes, otros amarillos y a la gente de las aldeas cosechar y cribar el arroz.

El día siguiente preparamos un trekking para ir a una aldea a unos 20 Km, nos levantamos y salimos temprano atravesando el valle para llegar a otro un poco más pequeño y escondido, en el camino encontramos unas mujeres que nos ofrecieron prepararnos la comida, como ya se iba haciendo tarde aceptamos y las ayudamos a cargar la madera con la que cocinan. La señora más mayor era capaz de cargar sobre su espalda unos troncos de más de 30 kilos de peso que entre Fabricio y yo teníamos dificultades para transportar, nos quedamos alucinados de la fuerza de estas gentes. Durante todo el camino estuvimos bromeando con ellas y viendo el trabajo de la gente en los campos.

Nos dimos un baño en una cascada del pueblo y nos ofrecieron enseñarnos su melena ya que las mujeres de esta etnia tienen el pelo más largo del mundo, por tradición anudan en su mechón mechones de pelo de sus progenitores (madres y abuelas), de esta manera se fabrican una melena larguísima que cuidan con esmero. Esta vez declinamos la oferta. Nos prepararon una comida a base de acelgas, huevos revueltos y arroz.

Dejamos atrás el poblado de estas mujeres y atravesamos el valle para llegar a nuestro destino, otra aldea muy parecida a Ping´an, allí cenamos, conocimos a una pareja de chinas muy majas con las que nuestro querido Fabricio Casanova hizo otra vez amistad y nos fuimos a la cama a descansar del trekking.

A la mañana siguiente descendimos al fondo del valle junto con la pareja de chinas y nos fuimos todos rumbo a Guilin, después seguiríamos camino a Yangshuo.

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