lunes, 27 de octubre de 2008

LIJIANG - DALI. 30 Sept- 03 Oct


El día siguiente lo pasamos en Lijiang, paseando de nuevo por sus calles y canales y aprovechamos para descansar de la intensa semana de trekkings en la frontera del Tibet.

Nos despedimos de Keren y Amid, quedando en vernos al día siguiente en Dali. Fuimos a la comisaría de turistas para enterarnos de cómo ampliar el visado de estancia en China y compramos los billetes para los diferentes destinos; nosotros bajaríamos a Dali y Fabricio iría al Lugu Lake, donde le esperaba “Chow-Chow” y no es broma. Casi tuvimos un ataque de risa cuando una chica china que conocimos en Yubeng nos dijo: my name is Chow-Chow!!!, Fabricio hizo buenas migas con ella y quedaron para verse de nuevo en el Lugu Lake. Nosotros no paramos de cantarle la canción de los mojinos, déjame que te acaricie el Chow Chow…

Al día siguiente nos despedimos con pena de Fabricio, pero pronto nos encontraríamos en Kunming, para ir juntos a las terrazas de arroz de Longshen y después a Yanshuo.

El camino en autobús de Lijiang a Dali es de los más bellos que hemos visto, va por la orilla de un río que desemboca en un gran lago y a ambos lados está lleno de campos de arroz. Pudimos ver a los campesinos trabajar en ellos. Vimos la recogida, la siega, el secado y la criba, todo manual y sin apenas descansar en su tarea. Es un paisaje vivo de colores y de humanidad, todos colaboran y se ayudan en su día a día. Igual de bonito que de duro,;si alguna vez habéis pensado que vuestro trabajo no os agrada, tan sólo tenéis que ver el que desarrolla esta gente, para sentiros afortunados, por haber nacido en vuestra cuna y no en otra del “tercer mundo”. Tampoco somos culpables, simplemente afortunados.

Llegamos a Dali sobre las 12:00 y visitamos el centro del pueblo que es bastante similar a Lijiang. Nos encontramos con Keren y Amid y decidimos ir a ver el Templo de la Tres Pagodas juntos. La vista de las pagodas es muy bonita y su reflejo en el agua del lago una pasada, el templo aunque esté reconstruido es muy bonito, a parte de ser inmenso; no es sólo un templo se compone de varios, en total con los de los lados, habrá unos 11, increíble.

Por la noche nos fuimos a cenar al mercado nocturno, pinchitos a la brasa, noodles super picantes y unas cervezas Singtao (San Miguel tb hay) en un chiringuito, qué más se puede pedir para disfrutar de la vida…

Por la mañana quedamos con nuestras amigos israelitas para visitar un mercado que estaba a 50 Km, de nuevo un acierto, es el mercado es el más grande de la zona y estaba lleno de color, especias, animales, frutas, verduras… La gente vestía sus trajes tradicionales, Huis, Naxis, y otras etnias minoritarias vendían allí sus artesanías. En el camino de vuelta visitamos otro pueblo y otro pequeño mercado, allí nos despedimos definitivamente de Keren y Amid.

Nosotros continuamos visitando más pueblecitos de la orilla del lago. En ellos se podía ver el grano de arroz expuesto al sol para el secado, algunas de sus gentes cribando y otros procesos. En uno de los pueblos encontramos un conductor de tuk-tuk que nos ofreció ir a ver como pescaban los cormoranes, por unos 40Y=4€ (una atracción muy típica) pero nuestra visita fue especial; buscamos a una familia de pescadores que el conocía y cuando los vimos, no pudimos rechazarlo, sería toda una experiencia ver una de las artes tradicionales de pesca con cormoranes. Lo habíamos visto en un documental y era una maravilla. Primero fuimos a la casa de la familia y estaba cerrada, a través de una rendija pudimos ver unos doce cormoranes en el patio, finalmente nuestro amigo contactó con ellos y nos llevó a la orilla del río, allí estaban esperándonos, una pareja y su hija junto con dos barcas una de pesca y otra en la que pasaban buena parte de su vida junto con 20 cormoranes. Dimos un paseo por el río mientras los cormoranes se zambullían a nuestro alrededor en busca de peces. Trajeron tres peces al barco y el hombre se los sacaba de la boca para mostrárnoslos, la mujer era encantadora, no paraba de reir y cantar mientras remaba. Al despedirnos todo fueron abrazos y buenos deseos. Otra experiencia increíble de la cual nos acordaremos mucho tiempo.




Las noches en Dali eran paseos por las calles, visitas a los puestos y pinchitos en un ambiente muy relajado, era muy divertido pasear por allí y ver a las mujeres con sus artesanias ofrecerte plata, bordados y … marihuana, no podía ser más surrealista! Una anciana de 70 año, vestida con su traje tradicional se acerca a ti tímidamente y primero te ofrece pulseras o peinarte y cuando lo rechazas te dice: Smoke? No me imagino a mi abuela Aniana cambiando sus geranios por cáñamo y ofreciendo cogollos a los turistas de Piedrahita…

Al día siguiente fuimos a dar un paseo por las montañas que estaban frente al lago. Es un camino entre dos templos excavado en medio de la montaña con unas vistas magníficas de Dali y el lago. El paseo hubiese sido maravilloso si el tiempo hubiese acompañado, pero nos cayó la auténtica chupa de agua… Menos mal que encontramos un refugio cerca de donde estábamos y pudimos calentarnos y comer algo hasta que dejó de llover.

A la vuelta cogimos un autobús con dirección a Kunming, llegamos a las doce de la noche, allí nos estaba esperando Fabricio, él se iría a Guilin en un tren que tardaba 24 horas, nosotros aprovecharíamos el día para ver Kunming y por la tarde volaríamos a Guilin, un poco más señoritos…

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