Si el viaje a Shangri-la nos cautivó por la belleza de las aldeas y los pequeños valles, este volvió a conseguirlo con el paisaje.
Para llegar a Deqin se atraviesan dos pasos montañosos a una altitud de 4.500 metros, una carretera estrecha va ascendiendo por la montaña y lo único y mejor que puedes hacer es mirar hacia arriba y alucinar con el paisaje, mirar hacia los lados es un error ya que el autobús casi roza con las ruedas el borde del precipicio…
En Deqin comimos en el mercado local, noodless y un bacon ahumado que nos supo a gloria, el sabor era exquisito sabía a nuestro embutido. Como es un pueblo que está a mucha altitud y es seco fabrican embutidos como lo hacemos en España, hasta jamones vimos! nos gustó tanto que compramos un buen pedazo para seguir disfrutándolo a lo largo de los días del Trekking.
Tras comer cogimos un taxi que nos llevara a Felai-sha, la base de exploración donde salen las furgonetas para hacer el trekking en las montañas del monte Kawa-Karpo (6.740 m).
En Felai-sha dorminos y vimos el amanecer reflejado en las montañas nevadas del Kawa- Karpo, no hay palabras para describir tanta belleza, la foto del inicio es la unica forma de que os hagais una idea de como es esto.
Tras esta visión que te da fuerzas nos fuimos a hacer un trekking que nos llevaría a las aldeas en de las montañas. Nos juntamos con un grupo muy agradable, Fabricio un italiano y Amid y Keren una pareja israelita, Tras 3 horas de ascensión y una y media de bajada llegamos a Yubeng una aldea tibetana donde pasamos el resto del día descansando y disfrutando de las vistas y la paz de este lugar.
Para llegar a Deqin se atraviesan dos pasos montañosos a una altitud de 4.500 metros, una carretera estrecha va ascendiendo por la montaña y lo único y mejor que puedes hacer es mirar hacia arriba y alucinar con el paisaje, mirar hacia los lados es un error ya que el autobús casi roza con las ruedas el borde del precipicio…
En Deqin comimos en el mercado local, noodless y un bacon ahumado que nos supo a gloria, el sabor era exquisito sabía a nuestro embutido. Como es un pueblo que está a mucha altitud y es seco fabrican embutidos como lo hacemos en España, hasta jamones vimos! nos gustó tanto que compramos un buen pedazo para seguir disfrutándolo a lo largo de los días del Trekking.
Tras comer cogimos un taxi que nos llevara a Felai-sha, la base de exploración donde salen las furgonetas para hacer el trekking en las montañas del monte Kawa-Karpo (6.740 m).
En Felai-sha dorminos y vimos el amanecer reflejado en las montañas nevadas del Kawa- Karpo, no hay palabras para describir tanta belleza, la foto del inicio es la unica forma de que os hagais una idea de como es esto.
Tras esta visión que te da fuerzas nos fuimos a hacer un trekking que nos llevaría a las aldeas en de las montañas. Nos juntamos con un grupo muy agradable, Fabricio un italiano y Amid y Keren una pareja israelita, Tras 3 horas de ascensión y una y media de bajada llegamos a Yubeng una aldea tibetana donde pasamos el resto del día descansando y disfrutando de las vistas y la paz de este lugar.
Por la tarde decidimos dejar Yubeng y avanzar hacia Nylon, otra aldea tibetana a la cual se llega siguiendo el río que vimos nacer, una vez éste desemboca en el Mekong debes ascender el Mekong para llegar a la aldea.
La primera parte del camino es simplemente increíble, probablemente el mejor trekking que hayamos hecho en nuestra vida, el río va descendiendo primero suavemente para luego meterse en un cañón estrecho que tienes que seguir por unos 15 Km. En la primera parte disfrutas de las vistas de las pequeñas huertas y los rápidos del río, más tarde y tras cruzarlo, desciendes por un camino estrecho, a un lado del camino sigues una canalización que lleva el agua a Nylon, por debajo a unos 300 metros está el río con sus rápidos y cataratas. En un punto el camino dobla y ves el Mekong con sus aguas turbias y la desembocadura del río que seguimos que le regala un agua limpia y transparente.
Tras seguir el camino otra hora ascendiendo el Mekong el triplete hispano-italiano llegó a Nylon casi al anochecer, en total 8 horas de pateada, el cuerpo y sobre todo los pies molidos. En Nylon encontramos alojamiento en una granja tibetana, nos prepararon huevos revueltos con tomate, panceta con pimientos y como arroz. La comida nos supo a gloria, huevos de granja y tomates del huerto… qué sabores.
Por la mañana nos levantamos temprano y tras dos horas de pateada llegamos a la carretaera y cogimos un taxi que nos llevó a Deqin pasando primero por Felai-sha para recoger nuestras maletas.
En Deqin nos encontramos con Amid y a Keren, junto con Fabricio y otros dos chicos alquilamos una furgoneta que nos llevaría de vueta a Shangri-la. El camino fue un poco odisea, entre que los furgonetas aquí estan un poco cascadas, que éramos 8 cargados hasta arriba y que la furgoneta se estropeó a mitad de camino, lo que fueron 7 horas en autobús se transformaron en 9 en furgoneta.
De vuelta a Shangri-la, volvimos al albergue de Kevin, cambiamos el menú oriental por unas deliciosas pizzas y dos botellas de vino celebrando el año nuevo judío y nos fuimos a la cama a descansar y recordar los días tan maravillosos que habíamos pasado en la frontera del tibet y en el Kawa_karpo.
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