martes, 28 de octubre de 2008

Jungla Taman Negara - 19-21 Oct



A la mañana siguiente cogimos un autobús que junto con un trayecto en barca nos llevaría a la jungla de Taman Negara.

Como no, a las 7 de la mañana nuestro querido conductor ya tenía el aire acondicionado a tope, es una manía que tienen en todas las ciudades asiáticas donde se pasa de 30 grados en el exterior a 18 en cualquier tienda, edificio o medio de transporte. En Hong Kong es algo bestial, allí empezó Ricardo a notar los primeros síntomas de un resfriado que se duraría hasta que dejamos la jungla.

Malasia es un país lleno de vegetación, tanto el período de lluvias como la humedad del ambiente hace que la mayoría del país esté formado por una selva. El camino fue bastante tranquilo, a ambos lados de la carretera veíamos plantaciones de palmas que le han robado terreno a la jungla, una vez llegamos al río pudimos hacernos una idea de donde pasaríamos los siguientes días, una jungla impenetrable donde las plantas y árboles crecen buscando el sol de la parte superior de la jungla, mientras debajo de ellos se desarrollan las plantas trepadoras y otras especies.

El camino en barca fue una pasada, tres horas remontando el río hasta que llegamos a un pueblo donde nos alojamos.

Como siempre buscamos techo y en el albergue encontramos a dos chicas de Munich que nos dieron un montón de información sobre nuestro siguiente destino las Islas Perhentian, juntos nos fuimos a cenar a los restaurantes flotantes del río y de vuelta justo al llegar al albergue cayó una chupa de agua de cuidado, en el porche del albergue disfrutamos de esa lluvia que hace que crezca esta maravillosa jungla.

Por la mañana fuimos a hacer un trekking, primero un paseo suave que nos llevó a un puente colgante que han construido en la jungla, no era la diversión de atravesar estos puentes lo que nos interesaba sino el tener la visión que tienen los monos y los pájaros que habitan la jungla, una experiencia bastante interesante. Tras el puente empezó lo bueno, no entendíamos porqué en los mapas ponía que para recorrer 9 kilómetros se necesitaban 6 horas, tras media hora empezamos a darnos cuenta, el sendero ascendía y descendía abruptamente, muchas veces teníamos que utilizar cuerdas habilitadas para poder subir o bajar por él, empezamos a andar a las 9 de la mañana y terminamos a las 3 de la tarde casi corriendo para no perder la barca que nos recogería 9 Km más arriba, fue una gran paliza. La jungla es una auténtica pasada, apenas oyes ruidos excepto los de los grillos y algún que otro pájaro que no llegas a ver por la densidad de la vegetación, los únicos animales que logras ver son hormigas gigantes de casi un dedo tamaño, alguna araña, y muchas sanguijuelas, a Vanesa se le pegaron unas 3 en las piernas y a mi una en el sobaco, por suerte a la mayoría logramos despegarlas antes de que empezaran a chupar, sólo una se le pego a Vane casi a la altura de la rodilla y hubo que esperar a que se llenara de sangre y se soltara por motu propio. Durante el camino encontramos una aldea de aborígenes al otro lado del río y un poco más adelante nos encontramos a una familia haciendo fuego con palos y hojas secas, preparando la comida en hojas de palma, era como ver un reportaje del National Geographic, es impresionante que estas tribus estén todavía allí manteniendo sus sistemas de vida tradicionales.

En la barca tuvimos una sesión de carrera ( a los malayos les encanta la velocidad) y otra de lluvia, nos cayó encima el diluvio universal mientras nuestro capitán se dedicaba a sortear los rápidos del río a toda velocidad…

Al llegar al albergue nos dimos una ducha y tras terminar de ver llover nos fuimos con nuestras amigas a disfrutar de una merecida cena. Tras la paliza del día de hoy y con la info que teníamos decidimos salir al día siguiente hacia las Perhentian ya que el monzón estaba llegando y las podían cerrar en cualquier momento.

Por la mañana cogimos un autobús local y a la 1, tras comer cogimos el tren de la selva, un tren que atraviesa malasia por el interior de norte a sur. La experiencia estuvo bien, sin embargo los paisajes son un poco monótonos, vegetación a ambos lados y de vez en cuando alguna que otra aldea, tras 8 horas de tren piensas que podías haberlo cogido nocturno y aprovechar el día de otra manera.

El tren de la selva nos dejó en Kotha Baru, la última ciudad del noroeste peninsular de malasia. Por la noche cenamos en el mercado nocturno y nos fuimos al albergue a dormir.

Por la mañana estuvimos visitando la ciudad, los distintos mercados, el de frutas y hortalizas, la lonja de pescado, los productos textiles, de nuevo otro mundo de colores, olores y sabores.


A las doce cogimos un autobús que nos acercaría a Jesutt Betty, el puerto de salida de las lanchas rápidas hacia las islas perhentian.


lunes, 27 de octubre de 2008

DE CHINA A MALASIA - 18 Oct.




Vuelo Hong Kong – Kuala Lumpur. Duración 3 h. aprox.

La llegada a Kuala Lumpur fue bastante tarde, nuestro avión llego a la una de la madrugada y mientras pasamos los controles de rigor para entrar en un nuevo país en el que no se necesita visado, más el camino del aeropuerto al hotel (trayecto de 1h.) cuando quisimos meternos en la cama ya eran las 3 de la mañana.
Tuvimos un recibimiento un tanto movido, nuestro hotel estaba justo en un zona de garitos y el volumen de la música era altísimo, retumbaba en todo el edificio. En otra ocasión no lo hubiésemos dudado ni un momento en quedarnos a tomar unas copas, pero esta vez las fuerzas eran inexistentes y había que recuperarlas para el día siguiente, para visitar la ciudad.
Durante el trayecto del aeropuerto a la city, nos enteramos por mediación del taxista, que en el circuito de Penang había un Gran Premio de Fórmula 1, pero a esas horas no debimos de entenderle muy bien, en breve sabréis por que…
Nos levantamos a las 8:30 de la mañana para estudiar la posibilidad de ir a ver el supuesto Grand Prix de F1, dudábamos el ir porque el circuito está de camino al aeropuerto a unos 40min. y si decidíamos ver las carreras perdíamos tiempo de visitar Kuala Lumpur que era el objetivo.
Finalmente… dijimos: no podemos dejar pasar esta oportunidad, podemos ver correr a Fernando Alonso en el Circuito de Penang-Malasia y a un precio irrisorio.
Cogimos un taxi y allí nos plantamos. Por el camino nos extrañó ver gran cantidad de motos, pero no le dimos demasiada importancia, hasta que una vez fuera del coche vimos que el ambiente era exclusivamente de moteros. Nos dirigimos a los puntos de información y allí salimos de dudas, se trataba del Gran Premio de MotoGP, donde corría Daniel Pedrosa, Valentino Roxi…No teníamos muy claro si queríamos entrar, nosotros habíamos ido a ver la F1 y con ella a Fernando Alonso, no a ver una carrera de motos; como no, nos iba a pasar algo así, si es que vamos de independientes por el mundo, nos movemos por inercia total y absoluta. Nos hacemos un camino de una hora sin enterarnos bien de lo que allí vamos a encontrar, pues es normal que nos sucedan estas cosas. Y si esto es típico de nosotros, lo más común de Rico y Vane es que digan…bueno ya que estamos aquí, pues habrá que verlo, además el ambiente parece estar muy animado.
A nosotros que nos da igual Fernando A. la F1, las carreras de motos y el tal Pedrosa…pues allí que entramos, pero antes, como no, buscamos la mejor entrada, al mejor precio. Fuimos a la taquilla que vendían las entradas con descuento si eres estudiante y nosotros lo somos desde China. Enseñamos nuestros carnets (Rico su D.N.I. y Vane el de conducir) y conseguimos las entradas a mitad de precio; costaban 80RM, que son unos 16€, nos salió por 40Ringgi. Felices, encantados, lo disfrutamos como el más aficionado; primero vimos los stand y las motos expuestas, y después para ir entrando en situación fuimos a ver una carrera de motos de 125.


Vimos la salida y buscamos el mejor sitio para ver como se tumbaban en la curva y finalmente la entrega de premios en la que el ganador fue un español. Después esperamos a ver el Gran Premio y entre medias estuvimos en el ambientillo, donde nos encontramos a una pareja de recien casados españoles, nos saludamos y nos dijeron que habian visto a más españoles que habían ido allí exclusivamente a ver las motos. Comimos un Kebap por 5RM=1€ y rápido nos dirigimos a las gradas para ver la salida. Muy emocionante, Pedrosa en cabeza y Roxi pisándole los talones, hasta que en mitad de la carrera Roxi consiguió adelantarle y ya poco pudo hacer Daniel; finalmente ya sabréis que el ganador fue Valentino Roxi. Estuvo muy divertida la mañana; para nosotros fue una experiencia y una gran suerte el haber podido disfrutar de un Grand Prix de MotoGP en Penang, por el módico precio de 8€.
Y por supuesto… nos acordamos de Pablete, de nuestro hijo Vicen, del primo Alex, del Yayo Julito y de Lola y Rafa.




Después cogimos el bus y nos fuimos a visitar Kuala Lumpur. Por el camino empezó a diluviar, (el monzón se aproxima a pasos agigantados)cuando nos tocó bajar, seguía cayendo un torrencial de agua, a si que corrimos hasta unos puestecillos, sin saber ni siquiera donde nos había dejado el autobús y en cubierto pensamos en buscar un sito para hacer una merienda-cena y mientras esperábamos a que parase de llover.
Enseguida supimos que estábamos en Little India, zona donde la mayoría de los que habitan son Hindus.
Malasia es un país Musulman, y Kuala Lumpur la capital donde conviven mezcla de culturas (India, China, Musulmana…) con sus diferentes religiones. Muchos de los monumentos de la ciudad están inspirados en el Islam; las Torres Petronas, la Torre de Menara…En KL existen zonas como Chinatown, Little India y hasta todavía se conservan distritos coloniales de cuando estuvieron los ingleses.
Mientras buscábamos el local-restaurante respiramos esencia de India; paseamos por los distintos puestos viendo sharis llenos de color, recordamos aromas de inciensos y perfumes; saboreamos los distintos tipos de olor de comida recién cocinada con todas esas especias que utilizan… todo en su conjunto nos llevó a un pequeño viaje astral que nos hizo revivir nuestra grata estancia en India.
Comimos con ellos en un local muy Hindu; desde el año pasado que estuvimos no habíamos vuelto a probar este tipo de comida, pero estar en el ambientillo nos despertó el apetito y las ganas de volver a reconocer los distintos sabores y olores de ese maravilloso país.
Paró de llover y nos fuimos a visitar las famosas Torres Petronas, pero antes estuvimos viendo la antigua estación y la puesta de sol con ella.
La llegada a las torres fue impactante, ver dos moles inmensas perfectamente iguales cara a cara, impresionan y mucho más cuando las ves iluminadas, son bonitas. Merece la pena hacer una parada en Kuala Lumpur.

Y para finalizar nuestro intenso primer día en Malasia, quisimos verla de noche y despedirnos de ella desde lo alto de Torre de Menara. Toda la ciudad iluminada se muestra ante tus ojos y puedes ir rodeándola, viendo los distinto puntos por los prismáticos que hay. Terminamos la visita y a la salida nos esperaba una lluvia, que no nos dio más opción que volver al hotel.

Nuestro día a día en china


Como normalmente escribimos más sobre los sitios que visitamos, esta vez hemos pensado que quizás os gustaría saber como ha sido nuestra vida diaria en china.

Por las mañanas solemos levantarnos temprano, a las 8 o así, tras el aseo diario viene

Las comidas: el desayuno no lo hacemos en restaurante. Vanesa siempre tiene nescafe a mano así que solemos pedir que nos llenen un termo de agua caliente (en china siempre tienen agua hervida para hacerse su te) y preparamos unos café con leche que solemos comprar el día anterior, el café, unas galletas o unos bollitos recientes que cogemos en las panaderías junto con algo de fruta de los mercaditos son nuestros desayunos.

Comer intentamos en la medida de lo posible que sea en la calle, los puestos de la gente son mucho más higiénicos que los restaurantes, la comida es más fresca y puedes elegir cómo quieres que te cocinen. Si vamos a un restaurante casi todo son problemas, el menú está en chino por lo que no sabes qué pedir, si tienes suerte de que esté en inglés eso significa que han multiplicado el precio por tres (así son los chinos…), la limpieza en los restaurantes no es demasiado buena, el mejor ejemplo lo tuvimos en Wutai Shan, nuestra querida camarera se dedicó a escupir en el suelo mientras elegíamos la comida del menú (la comida tan sólo vino con tres pelos…), por mucho que pidas que no pique y que no tenga cebolla, si no estás enfrente del cocinero para decirle que no eche el picante o la cebolla la va a echar así que lo mejor es ver lo que te van a cocinar y ver cómo te lo cocinan y el único sitio en el que puedes hacerlo es en los puestos de la calle. Por último la gente de los puestos es super maja, les encanta tenerte allí y nunca intentan cobrarte de más.

Nuestra dieta principal son noodles, en sopa, fritos, con pollo, cerdo o ternera y arroz cocinado de la misma manera. Para cenar solemos ir a los mercados nocturnos y comer deliciosos pinchos de barbacoa, pollo, ternera, brócoli, berenjena, champiñones… Tanto el cerdo como el pato asado están de maravilla, de nuevo si tenemos suerte lo compramos en un puesto de la calle y lo llevamos (te lo trocean en una bolsa de plástico) a otro puestecillo donde te preparan el arroz o los noodles y te sientas acompañando la comida con una cervecita. Al día solemos gastarnos unos 7 euros en comida (unos 3,5 por persona)

Los desplazamientos: hemos probado todo tipo de transportes, triciclos, motos, taxis, furgonetas, telesféricos, autobuses (locales, larga distancia, autobús-cama), metros, trenes, aviones… Según las necesidades del momento. Moverse en china es muy sencillo, la red de transportes es muy buena tanto los trenes como los autobuses son muy frecuentes y tan sólo tienes que seguir la guía de viaje para moverte sin problemas. Los viajes más bonitos son en autobuses locales ya que se meten en zonas más rurales y es cuando realmente te haces una idea de cómo vive la gente del campo. El autobús cama es toda una experiencia, eso sí nada recomendable si mides más de metro sesenta ya que tienes que hacerte un ocho para dormir… Los trenes nocturnos son la mejor opción para largas distancias, cómodos y baratos.

Cuando llegamos al destino lo primero es buscar alojamiento, intentamos siempre que sea en albergues, en ellos encontramos otros viajeros con los que siempre compartimos un rato, comentamos nuestros viajes y nos damos consejos sobre como movernos tanto en este destino como en los que vienen, si fuésemos a hoteles perderíamos el contacto con la gente. En los albergues solemos coger una habitación para nosotros, aunque muchas veces dormimos en habitaciones compartidas, si la habitación es compartida el baño suele estar fuera, si es sólo para nosotros suele estar dentro. El precio por persona de una habitación compartida son unos dos euros por personal, el de una doble está en torno a los 7/8 euros.

El día lo dedicamos a las visitas y a los desplazamientos, algunos de ellos nos llevan hasta 7 horas… Si por la tarde/noche no estamos demasiado cansados intentamos sacar algo de tiempo para escribir este blog y teneros al día de nuestras aventuras en este viaje.

Para terminar, comentaros que viajar en cualquier lugar es maravilloso, sin embargo no todo es un camino de rosas. Cuando llegamos a china pensamos que no estaríamos más de 15 días, el idioma es una barrera ya que casi nadie habla inglés, acostumbrarte a la suciedad es muy difícil, no es pobreza como en otros sitios sino de falta de higiene, los escupitajos, los baños que son un infierno, los olores en las calles, la basura… Los chinos en sí son complicados, sobre todo en las ciudades, todos intentan sacarte el dinero y engañarte, de los taxistas es mejor no hablar (aunque estos son una raza aparte en todos los sitios…). En los pueblos por suerte, todo cambia. A pesar de todo esto, el viaje en china ha sido increíble, hasta extendimos el visado, finalmente nos quedamos 40 días y dejamos atrás muchas cosas por ver.

Bueno amigos, esperamos que os hayáis echo una idea de lo que es nuestra vida diaria, seguiremos contando más cosas de nuestros nuevos destinos.

hong kong

macau

Yangsuo 8-11 Oct


Tras recoger nuestros pasaportes en Guilin nos fuimos a Yangshuo, uno de los lugares que nos habían recomendado tanto amigos en España como varias personas durante nuestro viaje.

El principal atractivo de Yangshuo son sus colinas de granito, entre dos ríos y rodeadas de arrozales salen como de la nada, es un paisaje extraño, un valle verde y plano en el cual como por casualidad hubieran dejado caer aquí y allá estos tremendos bloques.

Es todo un lujo el pasear por los arrozales a la orilla del río, montar en barca con la visión de esas paredes, hacer escalada, trekking o montar en bicicleta de montaña son las principales actividades que puedes hacer por la zona y a eso nos dedicamos los cuatro días que pasamos por allí.

Llegamos al atardecer y encontramos alojamiento encima de un bar, parecía un sitio tranquilo pero luego comprobaríamos que era la discoteca que más tarde cerraba en Yangsuo, vaya primera nochecita pasamos…

Tras dejar nuestras cosas nos fuimos al mercado nocturno a ver que es lo que se cocía por allí y cocerse no, pero asarse, se asaban unas codornices que estaban de miedo, en un puestecillo dejamos la dieta de arroz para ponernos hasta las manos de codornices a la parrilla, berenjena, gambitas y brócoli, todo regado con un par de cervecitas. Qué bueno disfrutar de sabores y texturas que son absolutamente conocidos, la cena nos salió por unos tres euros, igualito que en España. Todas las noches que pasamos allí fuimos a cenar a ese puestecillo, a Fabricio (al cual recuperamos después de una velada de amor con su querida Wei Wei) se le saltaban las lágrimas y más todavía porque especialmente para él comprábamos una botellita de vino de la cual dábamos buen cuento cada noche que allí cenábamos juntos.

Tras la primera noche discotequera que tuvimos, nos fuimos a buscar a Fabricio y a WeiWei a Xingping, un pueblecito a las afueras, allí los encontramos tomando el brunch a base de pescadito frito y arroz, nos unimos a ellos y después disfrutamos de un paseo en barca por la orilla del río. El paisaje era maravilloso ya que a ambas orillas estaban las colinas que tanto nos habían gustado. El resto del día lo dedicamos a descansar y por la tarde volvimos a Yangshuo donde despedimos a WeiWei.




El día siguiente fue multiaventura, paseo en bici por los arrozales y descenso del río en barca de bambú (con las bicis encima de la barca), lo pasamos genial pedaleando, nadando en el río y luego descansando en el paseo en barca de vuelta a Yangsuo.

El último día, como no quedamos contentos con el día anterior nos hicimos 40 Km en tandem para visitar una cueva llena de estalactitas y estalagmitas, una maravilla de la naturaleza, quedamos encantados tanto con el paseo como con la cueva, probablemente la más bonita que hayamos visto.







Por la tarde nos despedimos de Fabricio, con él quedamos en vernos en Filipinas a la vuelta del viaje, ha sido un compañero magnífico con el cuál hemos compartido un montón de vivencias, seguro que en un par de meses estamos los tres juntos (más alguna novieta filipina que se echará) disfrutando de unos daikiris en la playa y riéndonos de todas las dificultades con las que nos encontramos en china pero también acordándonos de todo lo bello que ha sido, hay paisajes en este país que son inolvidables.

Dejamos atrás china para ir a Macau y Hon Kong, ex-colonias portuguesa e inglesa respectivamente, tras 40 días en china nos sentíamos con muchas ganas de movernos hacia otros destinos.

Longshen 5-7 Oct






En Guilin pasamos una noche esperando a que llegara Fabricio. A mediodía los tres cogimos el autobús que nos llevaría hast Longshen y sus terrazas de arroz.

Tras dejar una carretera comarcal, cogimos un desvío que ascendía la corriente de un río, de allí llegamos a un valle muy pequeño, plagado de aldeas de una nueva etnia. Tras 20 minutos de ascenso llegamos al pueblo de Ping, an donde encontramos alojamiento en una de las casas del pueblo.

Ping´an y las aldeas de alrededor son pueblos con casas construidas completamente de madera, están en las zonas bajas del valle mientras que en las zonas altas se encuentran los cultivos de arroz, una maravilla de la ingeniería. A través de diferentes canalizaciones se riegan las diferentes alturas de las terrazas en las que se encuentran los cultivos de arroz.

Dejamos atrás el hotel para subir a lo alto de una colina en la que se tenían vistas de las terrazas, una pena que llegáramos al valle en época de cosecha ya que las vistas más bellas de las terrazas son en la siembra, cuando están llenas de agua y en ésta se refleja el sol al atardecer o bien cuando el arroz está verde y ves las distintas tonalidades del verde según el crecimiento de la planta ó cómo incida sobre ella la luz del sol. De todas maneras disfrutamos de una vista magnífica viendo algunos campos todavía verdes, otros amarillos y a la gente de las aldeas cosechar y cribar el arroz.

El día siguiente preparamos un trekking para ir a una aldea a unos 20 Km, nos levantamos y salimos temprano atravesando el valle para llegar a otro un poco más pequeño y escondido, en el camino encontramos unas mujeres que nos ofrecieron prepararnos la comida, como ya se iba haciendo tarde aceptamos y las ayudamos a cargar la madera con la que cocinan. La señora más mayor era capaz de cargar sobre su espalda unos troncos de más de 30 kilos de peso que entre Fabricio y yo teníamos dificultades para transportar, nos quedamos alucinados de la fuerza de estas gentes. Durante todo el camino estuvimos bromeando con ellas y viendo el trabajo de la gente en los campos.

Nos dimos un baño en una cascada del pueblo y nos ofrecieron enseñarnos su melena ya que las mujeres de esta etnia tienen el pelo más largo del mundo, por tradición anudan en su mechón mechones de pelo de sus progenitores (madres y abuelas), de esta manera se fabrican una melena larguísima que cuidan con esmero. Esta vez declinamos la oferta. Nos prepararon una comida a base de acelgas, huevos revueltos y arroz.

Dejamos atrás el poblado de estas mujeres y atravesamos el valle para llegar a nuestro destino, otra aldea muy parecida a Ping´an, allí cenamos, conocimos a una pareja de chinas muy majas con las que nuestro querido Fabricio Casanova hizo otra vez amistad y nos fuimos a la cama a descansar del trekking.

A la mañana siguiente descendimos al fondo del valle junto con la pareja de chinas y nos fuimos todos rumbo a Guilin, después seguiríamos camino a Yangshuo.

LIJIANG - DALI. 30 Sept- 03 Oct


El día siguiente lo pasamos en Lijiang, paseando de nuevo por sus calles y canales y aprovechamos para descansar de la intensa semana de trekkings en la frontera del Tibet.

Nos despedimos de Keren y Amid, quedando en vernos al día siguiente en Dali. Fuimos a la comisaría de turistas para enterarnos de cómo ampliar el visado de estancia en China y compramos los billetes para los diferentes destinos; nosotros bajaríamos a Dali y Fabricio iría al Lugu Lake, donde le esperaba “Chow-Chow” y no es broma. Casi tuvimos un ataque de risa cuando una chica china que conocimos en Yubeng nos dijo: my name is Chow-Chow!!!, Fabricio hizo buenas migas con ella y quedaron para verse de nuevo en el Lugu Lake. Nosotros no paramos de cantarle la canción de los mojinos, déjame que te acaricie el Chow Chow…

Al día siguiente nos despedimos con pena de Fabricio, pero pronto nos encontraríamos en Kunming, para ir juntos a las terrazas de arroz de Longshen y después a Yanshuo.

El camino en autobús de Lijiang a Dali es de los más bellos que hemos visto, va por la orilla de un río que desemboca en un gran lago y a ambos lados está lleno de campos de arroz. Pudimos ver a los campesinos trabajar en ellos. Vimos la recogida, la siega, el secado y la criba, todo manual y sin apenas descansar en su tarea. Es un paisaje vivo de colores y de humanidad, todos colaboran y se ayudan en su día a día. Igual de bonito que de duro,;si alguna vez habéis pensado que vuestro trabajo no os agrada, tan sólo tenéis que ver el que desarrolla esta gente, para sentiros afortunados, por haber nacido en vuestra cuna y no en otra del “tercer mundo”. Tampoco somos culpables, simplemente afortunados.

Llegamos a Dali sobre las 12:00 y visitamos el centro del pueblo que es bastante similar a Lijiang. Nos encontramos con Keren y Amid y decidimos ir a ver el Templo de la Tres Pagodas juntos. La vista de las pagodas es muy bonita y su reflejo en el agua del lago una pasada, el templo aunque esté reconstruido es muy bonito, a parte de ser inmenso; no es sólo un templo se compone de varios, en total con los de los lados, habrá unos 11, increíble.

Por la noche nos fuimos a cenar al mercado nocturno, pinchitos a la brasa, noodles super picantes y unas cervezas Singtao (San Miguel tb hay) en un chiringuito, qué más se puede pedir para disfrutar de la vida…

Por la mañana quedamos con nuestras amigos israelitas para visitar un mercado que estaba a 50 Km, de nuevo un acierto, es el mercado es el más grande de la zona y estaba lleno de color, especias, animales, frutas, verduras… La gente vestía sus trajes tradicionales, Huis, Naxis, y otras etnias minoritarias vendían allí sus artesanías. En el camino de vuelta visitamos otro pueblo y otro pequeño mercado, allí nos despedimos definitivamente de Keren y Amid.

Nosotros continuamos visitando más pueblecitos de la orilla del lago. En ellos se podía ver el grano de arroz expuesto al sol para el secado, algunas de sus gentes cribando y otros procesos. En uno de los pueblos encontramos un conductor de tuk-tuk que nos ofreció ir a ver como pescaban los cormoranes, por unos 40Y=4€ (una atracción muy típica) pero nuestra visita fue especial; buscamos a una familia de pescadores que el conocía y cuando los vimos, no pudimos rechazarlo, sería toda una experiencia ver una de las artes tradicionales de pesca con cormoranes. Lo habíamos visto en un documental y era una maravilla. Primero fuimos a la casa de la familia y estaba cerrada, a través de una rendija pudimos ver unos doce cormoranes en el patio, finalmente nuestro amigo contactó con ellos y nos llevó a la orilla del río, allí estaban esperándonos, una pareja y su hija junto con dos barcas una de pesca y otra en la que pasaban buena parte de su vida junto con 20 cormoranes. Dimos un paseo por el río mientras los cormoranes se zambullían a nuestro alrededor en busca de peces. Trajeron tres peces al barco y el hombre se los sacaba de la boca para mostrárnoslos, la mujer era encantadora, no paraba de reir y cantar mientras remaba. Al despedirnos todo fueron abrazos y buenos deseos. Otra experiencia increíble de la cual nos acordaremos mucho tiempo.




Las noches en Dali eran paseos por las calles, visitas a los puestos y pinchitos en un ambiente muy relajado, era muy divertido pasear por allí y ver a las mujeres con sus artesanias ofrecerte plata, bordados y … marihuana, no podía ser más surrealista! Una anciana de 70 año, vestida con su traje tradicional se acerca a ti tímidamente y primero te ofrece pulseras o peinarte y cuando lo rechazas te dice: Smoke? No me imagino a mi abuela Aniana cambiando sus geranios por cáñamo y ofreciendo cogollos a los turistas de Piedrahita…

Al día siguiente fuimos a dar un paseo por las montañas que estaban frente al lago. Es un camino entre dos templos excavado en medio de la montaña con unas vistas magníficas de Dali y el lago. El paseo hubiese sido maravilloso si el tiempo hubiese acompañado, pero nos cayó la auténtica chupa de agua… Menos mal que encontramos un refugio cerca de donde estábamos y pudimos calentarnos y comer algo hasta que dejó de llover.

A la vuelta cogimos un autobús con dirección a Kunming, llegamos a las doce de la noche, allí nos estaba esperando Fabricio, él se iría a Guilin en un tren que tardaba 24 horas, nosotros aprovecharíamos el día para ver Kunming y por la tarde volaríamos a Guilin, un poco más señoritos…

miércoles, 15 de octubre de 2008

Baishutai-Tiger leaping gorge 30 sept - 1 Oct


Tras reponer fuerzas en el albergue de Kevin decidimos poner rumbo a Baishutai, ya que de otra manera tendríamos que rehacer el camino dirección Lijiang. Tanto Fabricio como Keren y Amid estuvieron de acuerdo en seguir esta ruta por lo que Faricio, nuestro intérprete se puso manos a la obra para negociar el precio con los conductores de furgonetas, ardua tarea teniendo en cuenta que estábamos en periodo de vacaciones chinas.

Finalmente conseguimos conductor y furgoneta por 400 yuanes, nos llevaría hasta Qiaotou unos 220 Km en total.


Durante el viaje aprovechamos para parar en una aldea tibetana que estaba en el camino, a partir de ahí cruzamos unas montañas y entramos en un valle dominado por las etnias Hui (musulmanes) y Naxi.

El objetivo de nuestra ruta era visitar unos depósitos de tierra caliza que han formado unas terrazas preciosas. Tras un pequeño trekking llegamos a las terrazas que no nos decepcionaron, qué pena que el día estuviera un poco lluvioso, con sol los reflejos el agua en estas terrazas hubiesen sido maravillosos.




Siguiendo la carretera un poco más al sur se encuentran los pueblos de Baidi y Sanba, la carretera discurre por encima de ellos por lo que se tuvimos unas vistas muy buenas tanto de los pueblos como de las terrazas de arroz en las que cultivan la base de su alimento.


Dejamos atrás el valle atravesando otro paso de montaña y descendimos hasta el cañón del Tiger Leaping Gorge, seguimos la carretera que bordea el río Jinsha hasta Qiaotou, deshaciendo el camino que haríamos al día siguiente en una ruta siguiendo la cima de una de las paredes del cañón.




En Qiatou nos alojamos todos juntos en una habitación comunal del albergue de Jane, cenamos y nos acostamos pronto ya que al día siguiente queríamos recorrer en un día lo que la gente normalmente hace en dos para por la tarde llegar a Lijiang y descansar en cassa de Mama Naxi.

La ruta del día siguiente fue también muy agradable, tres horas de subida por un bosquecillo hasta llegar a lo alto del camino, después un camino de bajada con poca pendiente desde el cual se disfrutaban unas vistas maravillosas tanto del río como de las montañas del otro lado del cañón (de más de 5.000 metros de altitud). Durante el camino atravesamos varias aldeas de pobladores Naxi y encontrabas bastantes albergues y sitios donde comer, paramos a comer en uno de ellos que tenía una terraza con muy buenas vistas al río y a las montañas, un descanso perfecto tras el cual seguimos el camino, otras dos horas de bajada nos dejaron en Walnut Garden donde negociamos una furgoneta para llevarnos de vuelta a Qiatou, de allí cogimos un autobús que nos llevó a Lijiang, tras perdernos por el pueblo y llegar cada cual por su lado (Fabricio y los israelitas tuvieron que ser rescatados por Mama Naxi) nos reencontramos en el albergue donde disfrutamos de la conocida cena y de un merecido descanso.

martes, 14 de octubre de 2008

Trekking Frontera Tibet - Deqin, Felai- sha, Yubeng 25-29 sept



Si el viaje a Shangri-la nos cautivó por la belleza de las aldeas y los pequeños valles, este volvió a conseguirlo con el paisaje.

Para llegar a Deqin se atraviesan dos pasos montañosos a una altitud de 4.500 metros, una carretera estrecha va ascendiendo por la montaña y lo único y mejor que puedes hacer es mirar hacia arriba y alucinar con el paisaje, mirar hacia los lados es un error ya que el autobús casi roza con las ruedas el borde del precipicio…

En Deqin comimos en el mercado local, noodless y un bacon ahumado que nos supo a gloria, el sabor era exquisito sabía a nuestro embutido. Como es un pueblo que está a mucha altitud y es seco fabrican embutidos como lo hacemos en España, hasta jamones vimos! nos gustó tanto que compramos un buen pedazo para seguir disfrutándolo a lo largo de los días del Trekking.

Tras comer cogimos un taxi que nos llevara a Felai-sha, la base de exploración donde salen las furgonetas para hacer el trekking en las montañas del monte Kawa-Karpo (6.740 m).

En Felai-sha dorminos y vimos el amanecer reflejado en las montañas nevadas del Kawa- Karpo, no hay palabras para describir tanta belleza, la foto del inicio es la unica forma de que os hagais una idea de como es esto.

Tras esta visión que te da fuerzas nos fuimos a hacer un trekking que nos llevaría a las aldeas en de las montañas. Nos juntamos con un grupo muy agradable, Fabricio un italiano y Amid y Keren una pareja israelita, Tras 3 horas de ascensión y una y media de bajada llegamos a Yubeng una aldea tibetana donde pasamos el resto del día descansando y disfrutando de las vistas y la paz de este lugar.







Por la mañana Fabricio y nosotros fuimos a hacer un trekking a una catarata que es el nacimiento de uno de los afluentes del río Mekong, el trekking fue esta vez muy sencillo y el camino al lado del río era muy agradable, tuvimos un pequeño encontronazo con unos Yaks que nos embistieron, estos bichos no se andan con chiquitas…













Por la tarde decidimos dejar Yubeng y avanzar hacia Nylon, otra aldea tibetana a la cual se llega siguiendo el río que vimos nacer, una vez éste desemboca en el Mekong debes ascender el Mekong para llegar a la aldea.

La primera parte del camino es simplemente increíble, probablemente el mejor trekking que hayamos hecho en nuestra vida, el río va descendiendo primero suavemente para luego meterse en un cañón estrecho que tienes que seguir por unos 15 Km. En la primera parte disfrutas de las vistas de las pequeñas huertas y los rápidos del río, más tarde y tras cruzarlo, desciendes por un camino estrecho, a un lado del camino sigues una canalización que lleva el agua a Nylon, por debajo a unos 300 metros está el río con sus rápidos y cataratas. En un punto el camino dobla y ves el Mekong con sus aguas turbias y la desembocadura del río que seguimos que le regala un agua limpia y transparente.


Tras seguir el camino otra hora ascendiendo el Mekong el triplete hispano-italiano llegó a Nylon casi al anochecer, en total 8 horas de pateada, el cuerpo y sobre todo los pies molidos. En Nylon encontramos alojamiento en una granja tibetana, nos prepararon huevos revueltos con tomate, panceta con pimientos y como arroz. La comida nos supo a gloria, huevos de granja y tomates del huerto… qué sabores.


Por la mañana nos levantamos temprano y tras dos horas de pateada llegamos a la carretaera y cogimos un taxi que nos llevó a Deqin pasando primero por Felai-sha para recoger nuestras maletas.

En Deqin nos encontramos con Amid y a Keren, junto con Fabricio y otros dos chicos alquilamos una furgoneta que nos llevaría de vueta a Shangri-la. El camino fue un poco odisea, entre que los furgonetas aquí estan un poco cascadas, que éramos 8 cargados hasta arriba y que la furgoneta se estropeó a mitad de camino, lo que fueron 7 horas en autobús se transformaron en 9 en furgoneta.

De vuelta a Shangri-la, volvimos al albergue de Kevin, cambiamos el menú oriental por unas deliciosas pizzas y dos botellas de vino celebrando el año nuevo judío y nos fuimos a la cama a descansar y recordar los días tan maravillosos que habíamos pasado en la frontera del tibet y en el Kawa_karpo.

Shangri-la 24 sept.






El viaje de Lijiang a Shangri-la ha sido uno de los más bonitos que hemos hecho en nuestra vida, dejamos atrás el valle para poco a poco ir ascendiendo entre montañas, hasta llegar a una altitud de 3.200 metros, 200 kilómetros en 7 horas, que se te hacen cortas con las vistas tan maravillosas que hay, y sobre todo con las granjas tibetanas que se encuentran diseminadas durante todo el camino.

Realmente estábamos dejando china para entrar en el tibet, las diferencias entre una y la otra son abismales. Del polvo y la polución que nos habíamos encontrado en la mayoría de los caminos pasamos a ver unos campos verdes, frente a los chamizos de viviendas en los bordes de las carreteras veíamos granjas preciosas con tallas de madera en las puertas y ventas y pinturas decorativas en la parte de debajo del tejado. Por primera vez vimos Yaks, un buey lanudo, majestuoso. Todo lo que veíamos nos gustaba, un buen auspicio para los días que esperábamos pasar en esta frontera con el Tibet.








Cuando llegamos a Shangri-la fuimos corriendo a buscar el albergue, Kevin´s Trekker Inn, Rafael nos lo había recomendado para que nos informara del trekking que luego haríamos en Deqin. Dejamos las cosas y alquilamos un tandem, no podíamos esperar ni un minuto para dar una vuelta por los alrededores y visitar alguna de las aldeas tibetanas. El paseo en bici estuvo genial, la gente era muy divertida, todo el mundo nos saludaba, hello, hello. Los campos verdes, las sonrisas, las granjas, los yaks y las montañas que nos rodeaban hacían que nos acordáramos que estábamos en uno de los lugares más maravillosos del mundo.

Comimos en una granja de unos tibetanos que por señas nos indicaron si queríamos comer, arroz y-un té infumable hecho con mantequilla de arroz fue nuestra sencilla comida. Pensamos que nos iban a invitar ya que son muy hospitalarios, mucho me temo que esta vez la jugada fue un poco diferente, les dimos 20 yuanes y cada mochuelo a su olivo….

De vuelta a Shangri-la visitamos el antiguo pueblo tibetano, lo que sería la parte vieja de la ciudad formado por una aglomeración de las mismas granja tibetanas que habíamos visto durante el camino y en la aldea que visitamos, subimos a un templo tibetano que hay en el pueblo desde donde teníamos unas vistas maravillosas de los tejados.

Por la tarde fuimos con el tandem a visitar un monasterio budista, el más grande del Suroeste de China. Otra auténtica pasada, la belleza tanto del monasterio como de su ubicación nos tenía cautivados.

Llegamos justo lantes de loa rezos y los monjes más jóvenes estaban jugando en el patio, Vanesa no paró de hacer fotos en toda la tarde mientras yo mesentaba tranquilamente a disfrutar de lo que teníamos ante nuestros ojos. Estuvimos hasta la puesta del sol viendo escuchando los rezos y las campanillas del monasterio mientras en viento ondeaba las banderas votivas. Después volvimos a Shangrila a cenar y a descansar, nos esperaban otras 7 horas de autobús hacia Deqin