miércoles, 10 de septiembre de 2008

TAKAYAMA – JAPAN ALPS, 2-3 AG.







De la playa a la montaña. Tras nuestro descanso en el mar interior de Japón nos hemos dirigido a Takayama, una pequeña ciudad que es la puerta de entrada de los Alpes Japoneses.

Hemos visitado la parte antigua de la ciudad, llena de casas de Teka. El área tiene mucho encanto, sin embargo la cantidad de turistas y tiendas que había allí concentrados hace que éste se pierda un poco. Al atardecer nos alejamos un poco del centro para ver la ciudad desde una pequeña colina, el paseo ha sido muy agradable y lo mejor de todo ha venido al final, un recorrido entre 10 pequeños templos lleno de jardines japoneses. Uno de ellos está habilitado como Youth Hostel, nos intentamos quedar allí pero estaba lleno, en la oficina de turismo nos han reservado en otro templo que aunque no tiene
el mismo encanto también está bastante bien.


La mañana ha sido lluviosa por lo que hasta media tarde no nos decidimos a ir a la zona de montaña, otros dos españoles que estaban allí si que han salido para allá. Finalmente cuando vimos que amainaba un poco salimos hacia una zona de Onsens(baños termales), Japón es una isla volcánica por lo que tiene muchas zonas con aguas termales, el ir a tomar un baño termal es una costumbre muy arraigada en todo Japón, si la zona no tiene aguas termales calientan el agua de manera artificial.

Llegamos a un pueblecito y tras dos horas esperando a que dejara de llover y cuando pensábamos que el día se iba a echar a perder tuvimos uno de los momentos más agradables de nuestro viaje, preguntando por un baño público nos indicaron una zona del pueblo y cuando llegamos nos quedamos alucinados, en un entorno natural alucinante, lleno de árboles, fuentes de agua normal y otras de agua termal había dos casetas de teka con los baños de hombres y de mujeres. Cuando nos cambiamos y vimos el baño nos quedamos todavía más sorprendidos, un manantial de agua termal llenaba una piscina, allí pasamos un buen rato en remojo y totalmente solos, de vez en cuando nos dábamos algún grito para ver qué tal estaba el otro…

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