Tras nuestro momento de gloria en el Onsen, volvimos a Tokio para recoger los visados de China, otra noche en un hotel del amor ya que es la opción más barata y mejor para pasar una noche en una de las grandes ciudades de Japón (cuesta unos 50 € frente a los 100 o más que puedes pagar en un hotel), aparte es bastante más divertido ;)…
Llegamos tarde a Nikko ya que tuvimos que entre los visados y el viaje se nos fue toda la mañana, fue dejar las mochilas y cuando estábamos camino de la zona de templos (Nikko es un importante lugar de peregrinación) nos empezó a caer el diluvio universal… menos mal que apareció Noe en forma de restaurante, al lado de donde estábamos estaba un restaurante donde comimos la mejor tempura de verduras que habíamos probado hasta la fecha (y Vane llevaba unas cuantas…), unos tallarines a la plancha, obleas fritas y yakitori (pinchos de pollo a la barbacoa), todo estaba tan bueno que repetimos pinchitos y tempura.
La verdad es que estamos comiendo de maravilla en Japón, por la mañana la bollería es exquisita, los croissans, napolitanas, donuts, pepitos, todo está increíble, tienen hasta churros y pasteles de Belén, creo que hemos cogido un par de kilitos entre los desayunos a base de bollos (una adicción que tenemos que superar), las comidas con udones (sopa de espaguetis con pollo o cerdo) y los boles de arroz con escalopines de cerdo y huevo, y las cenas de sushi y sashimi.Cambiemos de tem a porque se nos hace la boca agua sólo de pensar en estos manjares…
Por la mañana hemos visitado la zona de templos de Nikko, otra zona patrimonio de la humanidas. Nos ha gustado el ver otra decoración en los templos, hasta ahora han sido bastante austeros, sin embargo en Nikko todo se llena de color, nos recuerda a los templos budistas de Tailandia. Tanto los colores como el intenso trabajo en la talla de la madera nos hace pensar todo el trabajo que debió suponer su elaboración, de nuevo nos quedamos maravillados con lo que vemos y la suerte que tenemos de poder estar aquí.
Llegamos tarde a Nikko ya que tuvimos que entre los visados y el viaje se nos fue toda la mañana, fue dejar las mochilas y cuando estábamos camino de la zona de templos (Nikko es un importante lugar de peregrinación) nos empezó a caer el diluvio universal… menos mal que apareció Noe en forma de restaurante, al lado de donde estábamos estaba un restaurante donde comimos la mejor tempura de verduras que habíamos probado hasta la fecha (y Vane llevaba unas cuantas…), unos tallarines a la plancha, obleas fritas y yakitori (pinchos de pollo a la barbacoa), todo estaba tan bueno que repetimos pinchitos y tempura.
La verdad es que estamos comiendo de maravilla en Japón, por la mañana la bollería es exquisita, los croissans, napolitanas, donuts, pepitos, todo está increíble, tienen hasta churros y pasteles de Belén, creo que hemos cogido un par de kilitos entre los desayunos a base de bollos (una adicción que tenemos que superar), las comidas con udones (sopa de espaguetis con pollo o cerdo) y los boles de arroz con escalopines de cerdo y huevo, y las cenas de sushi y sashimi.Cambiemos de tem a porque se nos hace la boca agua sólo de pensar en estos manjares…
Por la mañana hemos visitado la zona de templos de Nikko, otra zona patrimonio de la humanidas. Nos ha gustado el ver otra decoración en los templos, hasta ahora han sido bastante austeros, sin embargo en Nikko todo se llena de color, nos recuerda a los templos budistas de Tailandia. Tanto los colores como el intenso trabajo en la talla de la madera nos hace pensar todo el trabajo que debió suponer su elaboración, de nuevo nos quedamos maravillados con lo que vemos y la suerte que tenemos de poder estar aquí.
Esperamos seguir siendo como este puente, llevando imagenes y aventuras de nuestra punta del mundo a la vuestra. Os queremos.
1 comentario:
Hola chicos, esto es mas dificil delo que parece, lo que conocemos del mundo nos gusta, pero seguir para conocer mas.
un beso muy fuerte de jose y ana.
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