martes, 16 de septiembre de 2008

CHINA Beiging – Pekín 8Sep


Vuelo de Tokyo a Beijing. Llegamos sobre las 3 de la tarde, en Japón serían las 2.
Nada más salir del aeropuerto nos dimos cuenta de la gran diferencia que existe entre China y Japón, en tan sólo unas horas habíamos dado en nuestro viaje un giro de 180 grados.
Nos subimos a un taxi, para que nos llevara al hotel y nada más montar…nos dio el recibimiento. No paró de escupir en todo el camino, menos mal que la ventanilla de atrás la llevábamos subida. Ya veníamos avisados, pero aun así no te imaginas que pueda ser tan desagradable. Y para colmo… no le bastó ser asqueroso, que además nos intentó timar. Se acabaron las comodidades de nuestro paso por Estados Unidos y Japón. China es otro mundo.

Aquí la gente te mira y te remira, desde que llegamos nos sentimos observados, es una sensación extraña, es como si fuéramos famosos.

El primer día en Beijing fue nuestra 1ª toma de contacto, intentamos llegar andando a un mercado nocturno, pero nos resultó complicado; en el intento nos encontramos con una chica belga que estaba perdida y dio la casualidad que ella quería ir también; al final entre los tres y gracias a la ayuda de una chinita que chapurreaba un poco de inglés, llegamos al mercado cogiendo un autobús. Tras conseguirlo, caimos en la cuenta de que todo iba a ser más complicado en este país, dado que comunicarse con ellos es casi imposible.

La tarde en el mercado fue muy agradable, pasamos por puestos que competían por ofrecer pinchitos a la brasa, algunos exóticos y otros repugnantes, como murciélagos, aracranes, escorpiones negros, gusanos… Al final nos decantamos por los exóticos, unas berenjenas en tempura y una especie de Kebab relleno de ingredientes que tú mismo eliges.










Al día siguiente fuimos a ver la Ciudad Prohibida, que es donde está el Palacio Imperial.
Le dedicamos casi todo el día y aún nos faltó tiempo, es inmenso, podrías dedicarle muchas horas más y aún te seguirían faltando. El palacio es una auténtica joya, impresiona por su grandeza, y por todos los subpalacios que contiene, por ellos vas accediendo y te vas encontrando plazas con escaleras labradas en piedra que son una maravilla. Cuenta con 4 palacios centrales y cada uno con sus respectivas plazas, a la derecha de éstos se encuentran situados los palacios de la madre del emperador y su emperatriz, así como el harén que podía llegar a las 3.000 concubinas.

En todos nuestros viajes no habíamos visto una construcción de tales dimensiones. Viendo esto te haces una idea del poder que tuvo el Emperador, de las riquezas y de la cultura que atesoró al Imperio Chino durante cientos de años.

Por la tarde nos fuimos a cenar a un conocido restaurante, había que probar el pato a la pekinesa, tanto el resto de los platos como el pato estaban exquisitos, mucho nos tememos que tampoco vamos a adelgazar aquí, la gastronomía china es excelente.

El tercer día en Beijing lo dedicamos a visitar las Tumbas Ming de los emperadores y La Gran Muralla. Fue un poco aventura ya que no quisimos contratar la excursión con una agencia. Teníamos que recorrer 100 Km en autobuses públicos, imaginaos la odisea. Llegar hasta las Tumbas no fue problema, todo salió perfecto, excepto por el taxista ilegal que cogimos que nos quiso cobrar el doble de lo que valía la carrera (aquí y en todo el mundo los taxistas parecen estar hechos de otra madera que la de la gente normal…).

El lugar una pasada. Entras en un subterráneo que baja como 5 pisos y allí están las tumbas, después paseamos por la fortaleza construida alrededor y los templos en los que estaban los objetos con los que los enterraban: sedas, porcelanas, jade, lingotes de plata y oro así como dos de las concubinas de mayor rango, ya que la emperatriz gozaba de posición al ser la madre del siguiente emperador y no tenía que acompañarle por la fuerza como las otra dos…Tardaban más de 10 años en prepararse la tumba, imaginad el coste y esfuerzo que esto suponía.

De vuelta de las tumbas visitamos el camino de la procesión funeraria. Se atraviesan diferentes puertas y un maravilloso corredor rodeado de gigantes estatuas que eran las que despedían al Emperador.

La siguiente fase: llegar a la Gran Muralla. Nuestra intención era ir a un lugar menos turístico que la zona de Badaling (que por lo visto es la más visitada) pero fuimos incapaces de entendernos con los taxistas. Tras dos intentos frustrantes con ellos y con los voluntarios de las olimpiadas, decidimos ir a Badaling, que resultaba más sencillo.

Tuvimos que coger 2 autobuses y en el cambio al segundo bus, la parada estaba llena de taxistas ilegales, como no, nos ofrecieron sus servicios, pero los rechazamos porque sabíamos perfectamente que nº de autobús teníamos que coger y los capullos cuando llegó el bus y fuimos a subir…todos gritaban: Nooooooooo, así que nosotros lo dejamos pasar pensando que no era, tras dos intentos de cogerlo y repetirse la misma situación, decidimos coger un taxi, acordando 1º el precio, pero el tío nos intentó llevar a otro lado de la muralla, para cobrarnos más pasta, al unísono bajamos del coche con un portazo, ambos con un cabreo… finalmente llegó nuestro autobús, ellos continuaron gritando y nosotros pudimos llegar a la Gran Muralla.

La Muralla. Increíble, un lugar para recordar toda nuestra vida, es indescriptible, lo que se siente cuando caminas por ella y ves kilómetros y kilómetros de muralla que separaba el mundo civilizado (china) de las hordas bárbaras de Mongolia. En su día llegó a tener 6.000 Kilómetros de largo, mide unos 6 metros de ancho, y está llena de torres defensivas y sus fuertes. Paseamos por ella, bueno, más bien escalamos (ya que sigue un trazado de terreno montañoso) y disfrutamos de unas horas maravillosas haciendo fotos y contemplando las espectaculares vistas.
Ver la Gran Muralla algo que siempre habíamos querido hacer, mucha gente sueña con ello. Es una maravilla, que no decepciona en absoluto.

La vuelta la hicimos en autobús público sin ningún problema…

El último día en Beijing lo queríamos dedicar a ver el Templo del cielo, el Templo Lama, el de Confucio y el Palacio de verano, pero sólo vimos los dos primeros. Las construcciones imperiales son gigantescas, crees que te va a dar tiempo y cuando estas en ellas, te das cuenta de que es imposible hacer la visita en una hora, requieren bastante mas; simplemente en el Templo del cielo, nos llevó toda la mañana, porque no puedes verlo e irte, es tan fascinante que quieres verlo por dentro, por fuera, contemplar la plaza, los diferentes templos utilizados para los rituales, en fin es asombroso; otra vez que nos quedamos boquiabiertos.

Con tanto trajín, ni nos da tiempo a comer, porque los Templos los cierran sobre las 4 – 5 y cuando te quieres dar cuenta ya se te echa el tiempo encima y si paras a comer no llegas. Es de locos el ritmo que llevamos. Esto cansa más que trabajar.

Por la tarde visitamos el Templo Lama que está compuesto por 8 diferentes templos con sus patios laterales y cada uno con subtemplos. Ya no nos quedan adjetivos para describir tanta belleza.




Tras visitarlo y pasear por un Hutong cercano (Hutongs: barrios antigüos de Beijing, donde puedes ver como se vivía y siguen viviendo las clases mas marginales) decidimos parar las visitas, el Beijing Imperial nos había agotado.

Pasamos la tarde cenando en la zona de rascacielos, el Beijing financioro y después decidimos ir a un espectáculo de acrobacias. Nos encantó fue como ver un auténtico Circo del Sol, pero sin pagar una burrada por la entrada, ya sabeis lo que cuestan. Disfrutamos realmente del espectáculo y del descanso, que ya nos venia haciendo falta.

Por la noche nos esperaba el tren nocturno a Datong, para visitar desde allí el templo colgante de Xuankong si y las cuevas de Yungang.

El viaje en tren fue una aventura, para empezar llegamos a la estación y éramos los únicos turistas occidentales, no paraban de mirarnos, nos sentíamos como bichos raros entre tanto chino. Imaginaos la situación, estábamos rodeados, y para colmo cuando nos disponemos a hacer cola para pasar al tren, se nos empiezan a colar todos, (esto suelen hacerlo a menudo, tienen una capacidad… por no llamarlo de otro modo.)Cuando conseguimos entrar, otra odisea hasta encontrar nuestra litera; menos mal que siempre hay alguno dispuesto a hacer las dos cosas, mirar y ayudar. Empieza el cachondeo, a Rico le toca encima mía y enfrente como compañero de litera uno que va cargado de cajas hasta arriba, y el pasillo es tan estrecho que no caben ni dos personas, como para dejar alguna caja; así que el tío decide subir todas las cajas a la litera del tercer piso,(estos trenes chinos son de tres pisos de literas, como son tantos…) ocupando media cama. Mientras nosotros comentábamos la jugada riéndonos sin parar y teníamos la curiosidad de saber donde se acostaría él. Cuando nos queremos dar cuenta en un momento el tío en un ejercicio de contorsionismo se hace un cuatro y se queda sopa en menos que canta un gallo, increíble ni los del Circo del Sol, y eso que este era un chino gordito. No debió de adoptar mala posición, porque no veas que ronquidos pegaba, iban acompañados de gorgogismos, era el auténtico cochino-jabalí, este nació en el año del cerdo seguro. No dormimos muy bien, pero nos reimos mucho.
Como resumen de estos días nos llevamos el recuerdo de Beijing, la ciudad imperial que nos ha impresionado y agotado por igual. Por otro lado China es un país al que tienes que venir concienciado, los malos olores inundan muchas de las calles (pasando por alto los urinarios, ya que podríamos escribir libros sobre las diferentes experiencias, nuestras y de otras gentes con las que te cruzas en el camino), la suciedad y la polución están bastante presentes (aun cuando el gobierno se esfuerza por mantener cierto orden por las olimpiadas, como disminuir la circulación de vehículos, para que haya menos contaminación), pero lo más difícil de llevar son los gorgojos, los eructos y los pedos de nuestros anfitriones, tanto los de ellos como los de ellas Escupen en todas partes, les da igual estar dentro que fuera de los sitios, en las estaciones de autobús tenemos que hacer maravillas para evitarlos y dentro del bus también tienes que ir con ojo. De la misma manera eructan y se tiran pedos. Respecto a su forma de ser, hay de todo, como en botica, hemos encontrado a gente encantadora que nos ha ayudado desinteresadamente y otros con menos encanto, con perfil de estafador. Sobre todo los comerciantes/hosteleros, ven al turista como un saco de dinero, al que quieren sacarle la pasta como sea.


Hasta pronto amigos.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

KAMAKURA Y TOKIO, 6 y 7 Ag


De Nikko nos hemos dirigido a Kamakura, que también fue antigua capital. Kamakura está a unos 40 Km de Tokio y la hemos elegido como destino porque es también zona de playa. Tras una noche en Youth Hostel nos hemos ido a la playita, esta vez y como era de esperar no ha sido tan idílico como en el mar interior del Japón, pero lo cierto es que necesitábamos un descanso, ya ha pasado más de un mes desde que dejamos Madrid y llevamos un largo camino recorrido, en pocos sitios hemos parado más de un día y al final el cansancio de acumula.

En Kamakura hemos pasado la mañana en la playa y la tarde visitando el templo principal, lo que más nos ha gustado es un jardín zen que no estaba compuesto de pequeñas piedras sino de césped, la paz que se respira en estos sitios no puede describirse en estas líneas.





Por la tarde hemos quedado con Naoko, una amiga de Dani (uno de los “ahijados” que hemos dejado en España). Naoko y su novio Paul han preparado una fiesta en su casa para nosotros. En total nos hemos juntado unos treinta y la comida ha sido frugal, sushi, noodles, una barbacoa de interior, ensaladas, hasta un jamón ahumado nos tenían!!! Todo estaba exquisito, bien regado con un poco de vino y sake (licor de arroz). Tras la fiesta nos hemos ido a un Karaoke, ha sido divertido el ver cómo se desenvuelven con canciones en inglés, chino y japonés, hasta el volare cantamos…



El domingo lo hemos pasado con Naoko y Sacci, otra amiga japonesa de Dani, han sido las mejores guías que podíamos tener. Hemos visitado las zonas de compra de Tokyo donde se juntan todos los raritos (y hay muchos…). En lo que se refiere a forma de vestir Japón es muy diferente a España donde todo el mundo viste igual y el que viste un poco diferente no pasa desapercibido. Aquí cada uno viste a su aire, algunos van como disfrazados, de colegialas, Gore, Punk, Ciber, Vanesa ha disfrutado un montón del ambiente.

Por la tarde hemos ido a un café en la zona Anime (dibujos animados) de Tokio, en el café las chicas están disfrazadas de colegialas y sirven a los clientes como si fueran chicas de los comics, juegan con ellos, se hacen fotos, llevan el mundo del anime a la realidad. En el café había curiosos como nosotros y chavales que flipan con todo esto, el manga les tiene tan comido el seso que hasta en la realidad buscan lugares que sólo pueden existir en ese mundo de papel.

Al atardecer hemos cogido un tren al aire libre que nos ha llevado hasta la bahía de Tokio, ha sido un viaje alucinante, moviéndonos con el metro y de día no nos hacíamos una idea de lo que era Tokio, Sacci y Naoko nos lo han mostrado, una ciudad llena de colores, edificios inmensos, norias, luces y el reflejo de éstas en la bahía nos han hecho llevarnos una idea totalmente diferente de la que teníamos.

El destino del tren era un onsen en la bahía, una pequeña ciudad del relax en la que tienes de todo, restaurantes, zona de compras y sobre todo baños y masajes. Ha sido muy divertido el ponernos el Kimono y estar los cuatro cenando así vestidos y disfrutando luego de un relajante baño.

Naoko, Sacci, thank you so much for guiding us along Tokyo. We´ve spent our best time in Japan together with you and we certainly expect to see you back in Spain. We wish you all the best.
Nos despedimos de japón, mañana día 8 salimos hacia la Gran Muralla... Besos nipones y abrazos de sumo.

NIKKO 3 Y 4AG.










Tras nuestro momento de gloria en el Onsen, volvimos a Tokio para recoger los visados de China, otra noche en un hotel del amor ya que es la opción más barata y mejor para pasar una noche en una de las grandes ciudades de Japón (cuesta unos 50 € frente a los 100 o más que puedes pagar en un hotel), aparte es bastante más divertido ;)…

Llegamos tarde a Nikko ya que tuvimos que entre los visados y el viaje se nos fue toda la mañana, fue dejar las mochilas y cuando estábamos camino de la zona de templos (Nikko es un importante lugar de peregrinación) nos empezó a caer el diluvio universal… menos mal que apareció Noe en forma de restaurante, al lado de donde estábamos estaba un restaurante donde comimos la mejor tempura de verduras que habíamos probado hasta la fecha (y Vane llevaba unas cuantas…), unos tallarines a la plancha, obleas fritas y yakitori (pinchos de pollo a la barbacoa), todo estaba tan bueno que repetimos pinchitos y tempura.

La verdad es que estamos comiendo de maravilla en Japón, por la mañana la bollería es exquisita, los croissans, napolitanas, donuts, pepitos, todo está increíble, tienen hasta churros y pasteles de Belén, creo que hemos cogido un par de kilitos entre los desayunos a base de bollos (una adicción que tenemos que superar), las comidas con udones (sopa de espaguetis con pollo o cerdo) y los boles de arroz con escalopines de cerdo y huevo, y las cenas de sushi y sashimi.Cambiemos de tem a porque se nos hace la boca agua sólo de pensar en estos manjares…

Por la mañana hemos visitado la zona de templos de Nikko, otra zona patrimonio de la humanidas. Nos ha gustado el ver otra decoración en los templos, hasta ahora han sido bastante austeros, sin embargo en Nikko todo se llena de color, nos recuerda a los templos budistas de Tailandia. Tanto los colores como el intenso trabajo en la talla de la madera nos hace pensar todo el trabajo que debió suponer su elaboración, de nuevo nos quedamos maravillados con lo que vemos y la suerte que tenemos de poder estar aquí.


Esperamos seguir siendo como este puente, llevando imagenes y aventuras de
nuestra punta del mundo a la vuestra. Os queremos.














TAKAYAMA – JAPAN ALPS, 2-3 AG.







De la playa a la montaña. Tras nuestro descanso en el mar interior de Japón nos hemos dirigido a Takayama, una pequeña ciudad que es la puerta de entrada de los Alpes Japoneses.

Hemos visitado la parte antigua de la ciudad, llena de casas de Teka. El área tiene mucho encanto, sin embargo la cantidad de turistas y tiendas que había allí concentrados hace que éste se pierda un poco. Al atardecer nos alejamos un poco del centro para ver la ciudad desde una pequeña colina, el paseo ha sido muy agradable y lo mejor de todo ha venido al final, un recorrido entre 10 pequeños templos lleno de jardines japoneses. Uno de ellos está habilitado como Youth Hostel, nos intentamos quedar allí pero estaba lleno, en la oficina de turismo nos han reservado en otro templo que aunque no tiene
el mismo encanto también está bastante bien.


La mañana ha sido lluviosa por lo que hasta media tarde no nos decidimos a ir a la zona de montaña, otros dos españoles que estaban allí si que han salido para allá. Finalmente cuando vimos que amainaba un poco salimos hacia una zona de Onsens(baños termales), Japón es una isla volcánica por lo que tiene muchas zonas con aguas termales, el ir a tomar un baño termal es una costumbre muy arraigada en todo Japón, si la zona no tiene aguas termales calientan el agua de manera artificial.

Llegamos a un pueblecito y tras dos horas esperando a que dejara de llover y cuando pensábamos que el día se iba a echar a perder tuvimos uno de los momentos más agradables de nuestro viaje, preguntando por un baño público nos indicaron una zona del pueblo y cuando llegamos nos quedamos alucinados, en un entorno natural alucinante, lleno de árboles, fuentes de agua normal y otras de agua termal había dos casetas de teka con los baños de hombres y de mujeres. Cuando nos cambiamos y vimos el baño nos quedamos todavía más sorprendidos, un manantial de agua termal llenaba una piscina, allí pasamos un buen rato en remojo y totalmente solos, de vez en cuando nos dábamos algún grito para ver qué tal estaba el otro…

martes, 2 de septiembre de 2008

INLAND SEA 31 AG – 1 SEPT.










El último día de Agosto nos lo hemos tomado relajados, nuestra intención era visitar el Illa Valley, por el interior de la isla de Shikoku. Una zona menos turística que lo que habíamos visto hasta ahora. Llegar hasta allí nos costó unas 4 horas en el tren y una vez allí, jarro de agua fría… no nos alquilaron un coche ya que había que reservarlo con antelación y ésta era la única forma de visitar la zona. Nos perdimos los puentes colgantes sobre los ríos y una carretera de montaña que parecía una pasada.

Aunque sólo fuera por el viaje en tren, mereció la pena la visita, descansamos y vimos un poco de la zona a través de la ventanilla. La tarde la pasamos en Takamatsu, subimos a un mirador con un telesférico y vimos la puesta de sol sobre las montañas y cómo se iluminaba la ciudad y los puentes entre ésta y otras islas.





Después cogimos el tren hacia Kasaoka, llegamos sobre las 11 habiendo reservado habitación en un Youth Hostel. Como no encontrabamos el hotel, finalmente cogimos un taxi que nos llevó a la puerta, pero otra vez nos ocurrió lo mismo, el dueño había cerrado y por mucho que llamamos a la puerta y al teléfono se negó a abrirnos, hasta nos colgó el teléfono… los japoneses si cierran, cierran. El dueño nos dejó en la calle.

Como no teníamos ganas de buscar y a esas horas conseguir cualquier otro alojamiento sería tarea casi imposible, con un par decidimos ocuparle el porche, “vivac” en la ciudad con nuestro saco/sábana y como aislante unas mantas que cogimos del vuelo a San Francisco.

Por la mañana nos fuimos a visitar una de las islas del mar interior, Shiraishi-jima. Un ferry nos llevó a la isla y de ahí directamente a la playa, una mañana de descanso, sol, playa, paseos, cervecitas y pescado a la brasa para reponer fuerzas de la nochecita a la intemperie. La playa y el pueblo eran lugar olvidado del mundo, tan sólo estábamos nosotros y los dueños de un restaurante, algo muy inusual en Japón, lo mejor de todo fue alejarnos del ruido y de la gente, un descanso en nuestro viaje.

Por la tarde hemos salido hacia Nagoya con la intención de llegar a Takayama mañana, esta vez pararemos antes para poder entrar en el hotel antes de que nos cierren…
Konbamwa tomodachis (buenas noches amigos…

HIROSHIMA 30 de Agosto










No me atraía la idea de visitar Hiroshima, realmente no le veía el punto de ver una ciudad arrasada por una bomba atómica. Como siempre pasa con los prejuicios me equivocaba. Hiroshima para nada defrauda, debería ser una parada casi obligatoria en cualquier viaje a Japón.

Nos levantamos y fuimos a ver el peace memorial park, allí está el dome, una de las pocas estructuras que quedaron en pie tras la maldita bomba. Se te ponen los pelos de punta, sólo puedes pensar en cómo una nación puede llegar a cometer tal atrocidad. El dome es la foto o portada de cualquier reportaje/documental que hayas podido ver sobre Hiroshima. Estar aquí te hace ver la realidad de la destrucción que el hombre es capaz de hacer.

Tras el Dome hemos visitado el museo de conmemorativo de la paz, describe el antes y el después de la bomba, la devastación total sobre todo ser, los árboles arrasados, los animales quemados, las personas, nada sobrevive a este horror. Se pensaba que nada nacería en 75 años, sin embargo un tiempo después los árboles quemados echaron nuevos brotes e Hiroshima se reconstruyó, hoy hay una ciudad alegre, viva, pero que nos debe también servir para recordar el horror.

Después de el parque nos hemos ido a pasar la tarde a Mijajima, una isla al lado de Hiroshima, allí se respiraba otro aire, es una isla preciosa con una montaña llena de vegetación y un templo muy bonito..Allí hemos estado hasta que ha anochecido y hemos visto el templo y su Tori bajo los focos, un recuerdo más para llevarnos de Hiroshima.

No podemos despedirnos sin decir NO A LAS GUERRAS y enviar un mensaje de paz para el
mundo.


Un abrazo amigos.

OSAKA (hoteles del amor)- noche del 28 de Agosto



Llegamos a Osaka (Namba Station) sobre las 7 de la tarde, nuestro plan era conocer los hoteles del amor así que dejamos todas las maletas en las consignas de la estación pusimos rumbo a la zona comercial y de marcha de Osaka, el barrio de Dotombori en la estación de Namba.


Preguntamos en la oficina de información por los love Hotels, la chica que nos atendió estaba super cortada (en Japón todo el tema relacionado con el sexo personal es super tabú, sin embargo el pais está lleno de publicidad, revistas, anuncios etc. Relacionadas con este tema). Finalmente preguntando una chica nos llevó a la zona.

Los love hotel son habitaciones que se alquilan por horas, las habitaciones y los hoteles están ambientados (unas parecen un colegio con pupitre, otras un gimnasio, una sala de torturas, lo que posáis imaginar está aquí… ) y tienen todo tipo “accesorios” para practica el sexo, camas de agua, vibratorias, geles, presertivos de todas las formas, duchas de hidromasaje… Lo que no tengan lo puedes pedir, uniformes para vestir a la chavala, braguitas sexys, vibradores… Todas tienen un karaoke, como no!!! Y también puedes ver pelis y jugar a la play.

Lo normal es coger 3 horas unas 4000 peseteas (una siesta lo llaman ellos, o sea un polvete o dos…), también puedes quedarte toda la noche (stay- 8.000 pesetas) pero sólo a partir de las 10 de la noche, sino te cobran por horas y sale bastante más caro.

Como todavía era pronto nos fuimos a cenar un poco de sushi y a tomarnos unas copitas. Nos tomamos unos cocktails en una terraza de un bar, los camareros eran super majetes, hasta nos invitaron a tomar sake!!! La chica nos recomendó ir al Water Hotel, uno de los hotelillos que habíamos visto.

Tras la cena nos fuimos directos a la zona de los love Hotels, al principio estábamos como cortados porque no sabiamos como funcionaba, pero todo resultó muy sencillo. En la recepción tienes una pantalla gigante con las habitaciones que están libres, la seleccionas y te salen fotos ampliadas, acabamos entrando en 8 de ellos para ver las diferentes habitaciones, fue un rato muy divertido.

Terminamos en el Puppi Hotel, una habitación decorada con corazones, perfecto para una noche de amor….

Hasta aquí podemos contar. Un abrazo amigos.

PD: Por la mañana nos quedamos encerrados y los empleados del hotel tuvieron que venir a rescatarnos por la ventana en la que recoges los pedidos. (una vez entras en la habitación y la puerta se cierra no puedes salir hasta que no pagas, a veces este sistema no funciona bien y ocurren situaciones divertidas como esta…)

KOYASAN – 28 ag 2008






De Nara hemos ido a Koyasan, no estaba en nuestros planes pero teníamos tiempo por la tarde para viajar y nos lo han recomendado bastante, ha sido todo un acierto.

Tras tres horas y tres transbordos de tren hemos llegado a las 8 de la tarde, más bien debería decir de la noche ya que a las 6:30 anochece… El buscar alojamiento ha sido una aventura. Koyasan es un pueblo escondido en las montañas en el centro de Japón, es el centro espiritual de una rama del budismo y como tal un centro de peregrinación y reposo, eso quiere decir que a las 7 no hay ni un alma en la calle.

El alojamiento en Kayosan es en shukubos, templos que disponen de habitaciones para hospedarse, normalmente incluyen la cena (a las 6 de la tarde) y un desayuno y es costumbre participar en los ritos del templo (a las 6:30 de la mañana) ó en los trabajos de los monjes si te alojas en ellos.

Tras probar en dos o tres que estaban completos y que nos fallara una reserva que hicimos por teléfono (el monje casi me hace kung fu cuando intenté entrar y me había dicho que no había camas), una mujer nos llevó en coche a su templo, todo un acierto. Tomamos un onsen (baño de agua caliente) y a la cama, por la mañana participamos en los ritos y descubrimos que el templo era una auténtica pasada, el desayuno y el resto del día lo compartimos con una pareja de Barcelona que también se alojaron allí.

Aparte de la experiencia de dormir en el templo y participar en los ritos budistas, el ir hasta allí merece la pena sólo por ver el monasterio de Kongobuji-mae, es el primer monasterio que vemos entero, 2 jardines zen, los altares, las pinturas de los paneles que separan las habitaciones, una pasada ya que combina todo lo que hemos visto en otros templos, jardines, altares y pinturas, hemos entrado “hasta la cocina” y no lo toméis literalmente.

De Koyasan salimos para Osaka, nos espera una noche en los hoteles del amor…