El trayecto a las Islas Perhentian fue toda una aventura, o más bien un deporte de riesgo. Fuimos en una barca rápida que llevaba dos motores de 400 caballos a una velocidad de impresión. Al patrón le dió igual que la mar estuviese un poco picada, él estaba encantado con su timón y mientras nosotros dábamos unos botes, que nos hacían levantar tres palmos del asiento. Menos mal que llegando a las islas redujo la velocidad y pudimos disfrutar de unas vistas espectaculares.
Realmente estos malayos están como cabras; toda la tranquilidad que tienen en sus vidas, la transforman en adrenalina cuando van al volante o al timón.
Nos esperaban dos islas llenas de playitas de arena blanca y aguas cristalinas. Para nosotros fue la entrada al Paraíso. Después de llevar tres meses intensos de viaje y haber dejado atrás China (que no fue tarea fácil), ya veníamos necesitando el mar y la tranquilidad que se respira estando cerca de el.
Nos decidimos por ir a la Bahía del Coral - Coral Bay, la isla más pequeña. Previa recomendación de nuestras amigas, que nos habían comentado que era la playa más tranquila y sin dudarlo allí nos dirigimos.
Al llegar a Coral Bay nos dimos cuenta que habíamos acertado de pleno. Una bahía, en la que cerca de la playa había pequeños chalets, dos chiringuitos y alguna barquita en la orilla. Decidimos quedarnos en unos regentados por una pareja alemana-malayo. Tampoco había mucho donde elegir, ya que el Paraíso también se cierra cuando se aproxima el monzón. Aprovechando esto y la escasez de turistas, nos lo ofrecieron más barato que el resto, y por 25Ringgys (que no llega a 6€) allí nos quedamos.
Dejamos las mochilas y nos fuimos de expedición, la primera excursión de buceo. Fuimos a Romantic Beach, una playa preciosa, cercana a la nuestra. Allí tuvimos nuestra primera toma de contacto con el mundo submarino; vimos los primeros peces y corales; la visibilidad fue bastante buena, el agua a parte de estar caliente, era totalmente cristalina, que más se puede pedir?? La toma de contacto fue estupenda, nos quedamos impresionados con la vida y el color del fondo marino, hasta ahora no habíamos visto nada igual; peces multicolores, corales diversos, plantas acuáticas… Estuvimos casi dos horas metidos sol en el agua, mientras el sol se ponía, no sabíamos a que atender. Fue maravilloso.
Realmente estos malayos están como cabras; toda la tranquilidad que tienen en sus vidas, la transforman en adrenalina cuando van al volante o al timón.
Nos esperaban dos islas llenas de playitas de arena blanca y aguas cristalinas. Para nosotros fue la entrada al Paraíso. Después de llevar tres meses intensos de viaje y haber dejado atrás China (que no fue tarea fácil), ya veníamos necesitando el mar y la tranquilidad que se respira estando cerca de el.
Nos decidimos por ir a la Bahía del Coral - Coral Bay, la isla más pequeña. Previa recomendación de nuestras amigas, que nos habían comentado que era la playa más tranquila y sin dudarlo allí nos dirigimos.
Al llegar a Coral Bay nos dimos cuenta que habíamos acertado de pleno. Una bahía, en la que cerca de la playa había pequeños chalets, dos chiringuitos y alguna barquita en la orilla. Decidimos quedarnos en unos regentados por una pareja alemana-malayo. Tampoco había mucho donde elegir, ya que el Paraíso también se cierra cuando se aproxima el monzón. Aprovechando esto y la escasez de turistas, nos lo ofrecieron más barato que el resto, y por 25Ringgys (que no llega a 6€) allí nos quedamos.
Dejamos las mochilas y nos fuimos de expedición, la primera excursión de buceo. Fuimos a Romantic Beach, una playa preciosa, cercana a la nuestra. Allí tuvimos nuestra primera toma de contacto con el mundo submarino; vimos los primeros peces y corales; la visibilidad fue bastante buena, el agua a parte de estar caliente, era totalmente cristalina, que más se puede pedir?? La toma de contacto fue estupenda, nos quedamos impresionados con la vida y el color del fondo marino, hasta ahora no habíamos visto nada igual; peces multicolores, corales diversos, plantas acuáticas… Estuvimos casi dos horas metidos sol en el agua, mientras el sol se ponía, no sabíamos a que atender. Fue maravilloso.
Después fuimos al chiringuito a cenar y por 15RM unos 4€, nos cocinaron una rodaja de pescado con salsa de ajo y otra con salsa de tomate y especias, nos supo a gloria.
Por la mañana desayunamos tranquilamente y vimos la otra fauna de la isla, la terrestre. Unos lagartos que llegan a medir un metro y medio, que pudimos observar muy de cerca ya que estaban justo enfrente de nuestra mesa. Impresionantes, vaya bichos…
Contratamos una excursión de buceo (a pulmón) que nos llevaría a 5 puntos diferentes entre las dos islas, para ver las distintas especies. Y nos dijeron, que si no veíamos tortugas, nos devolvían el dinero. Fuimos primero al Faro, situado enfrente de nuestra playa, pero como había poca visibilidad en el agua, nos dirigimos a Turtle point y voilá… vimos, nadamos y buceamos con tortugas de metro y medio; qué animal más maravilloso, la sensación de sumergirse en el agua, bajar a dos metros y medio de profundidad y aguantar un poquito en el fondo, viendo como la tortuga se alimenta y te mira tranquilamente como diciendo ¿pero qué hacen estos aquí?, como de la gente que nos acompañó, casi nadie sabía sumergirse, (la mitad eran Chinos) nosotros lo disfrutamos por todos, como niños; los dos estábamos alucinados con las tortugas, no parábamos de hacer inmersiones continuas, para sentir de nuevo estar cerca de ellas y poder tocarlas. Cada 10-15min. si tienes suerte ves como la tortuga se prepara lentamente para salir al exterior. Tú en ese mismo instante, puedes bajar para subir con ella delante. Si lo consigues…hasta te olvidas de que tienes que respirar, apoyas las manos ligeramente y vas casi rozando su caparazón y cuando llegas a la superficie, ves como saca la cabeza dos o tres veces, mira y después vuelve al fondo. Es un momento realmente mágico, ellas hacen que lo sea. Fue una experiencia inolvidable. No queríamos abandonar ese lugar.
Por la mañana desayunamos tranquilamente y vimos la otra fauna de la isla, la terrestre. Unos lagartos que llegan a medir un metro y medio, que pudimos observar muy de cerca ya que estaban justo enfrente de nuestra mesa. Impresionantes, vaya bichos…
Contratamos una excursión de buceo (a pulmón) que nos llevaría a 5 puntos diferentes entre las dos islas, para ver las distintas especies. Y nos dijeron, que si no veíamos tortugas, nos devolvían el dinero. Fuimos primero al Faro, situado enfrente de nuestra playa, pero como había poca visibilidad en el agua, nos dirigimos a Turtle point y voilá… vimos, nadamos y buceamos con tortugas de metro y medio; qué animal más maravilloso, la sensación de sumergirse en el agua, bajar a dos metros y medio de profundidad y aguantar un poquito en el fondo, viendo como la tortuga se alimenta y te mira tranquilamente como diciendo ¿pero qué hacen estos aquí?, como de la gente que nos acompañó, casi nadie sabía sumergirse, (la mitad eran Chinos) nosotros lo disfrutamos por todos, como niños; los dos estábamos alucinados con las tortugas, no parábamos de hacer inmersiones continuas, para sentir de nuevo estar cerca de ellas y poder tocarlas. Cada 10-15min. si tienes suerte ves como la tortuga se prepara lentamente para salir al exterior. Tú en ese mismo instante, puedes bajar para subir con ella delante. Si lo consigues…hasta te olvidas de que tienes que respirar, apoyas las manos ligeramente y vas casi rozando su caparazón y cuando llegas a la superficie, ves como saca la cabeza dos o tres veces, mira y después vuelve al fondo. Es un momento realmente mágico, ellas hacen que lo sea. Fue una experiencia inolvidable. No queríamos abandonar ese lugar.
Tras Turtle Point fuimos al Jardín de Coral donde había muchísimas especies, peces loro de medio metro, pez ángel, unos azul turquesa con las aletas y alguna mancha fucsia, otros multicolores… junto con los peces estaba el coral de todos distintas formas y colores, anémonas y dentro de ellas, peces payaso como Nemo, super simpáticos, nos dejaban acariciarlos con el dedo… un auténtico paraíso marino.
Después fuimos a Shark Point, nueva inmersión, esta vez con tiburones de aleta negra. Al sumergirnos no tuvimos miedo ya que habíamos nadado con tiburones, por nuestra cuenta en Thailandia. Vimos dos de un metro aprox., pero como suelen ser muy esquivos, decidimos concentrarnos en el coral y en los peces. Por últimos volvimos al Faro donde había colonias de peces, (más o menos alimentados), cientos de peces nadaban a tu lado mientras les dabas de comer pan de tu mano.
Por lo que dicen y por lo que hemos comprobado, estas islas son uno de los mejores lugares del mundo para hacer snorkel. Realmente nadar junto a las tortugas ha sido una de las experiencias más bonitas que hemos tenido en nuestra vida.
Tras la merecida cena, una charlita con los vecinos del chalet (el chalet es tan sólo un baño y una camita, lo más básico que os podáis imaginar) y después a la cama a descansar y a soñar con pececitos, que aquí no hay mucho más que hacer.
Al día siguiente, repetimos la experiencia, pero esta vez nos lo tomamos con mucha más calma, las inmersiones fueron más relajadas, y la visibilidad fue peor, porque la noche anterior llovió. Pero sólo por el paseo en barco y las vistas, mereció la pena.
Volvimos a Coral Bay justo para ver la puesta de sol. Nos pareció que las nubes y el sol prometían, pero jamás esperábamos ese magnífico atardecer.
De repente el cielo comenzó a llenarse de luz y de color; tonos rosáceos, violetas, mezcla de amarillos con naranjas y otros, que no sabría describir. Su destello cada vez más intenso, daba la sensación de que el cielo se extendiera, hasta que todo a nuestro alrededor empezó a reflejar con una luz de color especial, esa luz iluminó nuestras caras y puso en ellas una sonrisa imborrable, que iba acompañada de plena felicidad. En momentos como este sólo puedes pensar que la vida es maravillosa y que nosotros somos muy afortunados por poder verla de esa manera.
Se despidió de nosotros un esplendido día, viendo como El Sol quemaba las nubes y a su vez regalaba su reflejo al Mar.
Fue probablemente la puesta de sol, más bonita que hemos tenido en nuestras vidas.
Por la noche cenamos con nuestros vecinos, una pareja inglesa-suiza y otra irlandesa-australiana. Después de charlar con ellos… por sus recomendaciones, seguramente vamos a reducir la ruta por Australia e invertir más tiempo en Indonesia, con la intención de llegar hasta las Islas Fiji. Suena bien ¿verdad?
El día siguiente lo dedicamos a relajarnos y a contemplar nuestro pequeño paraíso. Por la tarde alquilamos una canoa y repetimos Turtle Point por tercera vez, no podíamos hacernos a la idea de dejar un lugar tan maravilloso. Tuvimos la grata sorpresa de encontrarnos con la misma tortuga del primer día; la diferenciamos, porque una hélice la había amputado media aleta. Estuvimos nadando con ella, hasta que tuvimos que despedirnos. Bajamos los dos al fondo y la dijimos adiós, y parece ser que ella también quiso despedirse de nosotros, porque subió a la superficie y estuvo un buen rato hasta que se fue.
La tarde nos deparaba otra sorpresa, pensábamos que la puesta de sol no sería tan bella como la del día anterior, pero nos equivocamos. Nuevamente el cielo se llenó de otros colores, y como despedida nos regaló un interminable y espectacular atardecer, que nos dejó boquiabiertos y sin palabras.
Al día siguiente abandonaríamos la Isla, siendo conscientes de que habíamos descubierto el Paraíso. Un lugar donde no hay carreteras, ni coches que circulen por ellas; donde no hay tiendas, ni gente que quiera comprar; donde no hay agua caliente para tomar una ducha, y la que hay es fría y además limitada; donde la luz solo funciona por las noches en horario restringido; donde no hay nada que hacer, pero tampoco necesitas hacer algo; donde no tienes nada, pero…está lo que te FELIZ…Acaso no es bastante disfrutar del Mar con su increíble fondo marino y del Sol con esos deslumbrantes amaneceres y atardeceres??? Para nosotros es más que suficiente.
No sólo es la belleza del lugar lo que nos ha hecho enamorarnos de esta Isla, la gente que allí vive, los malayos, han conquistado nuestros corazones. Son todo amor y cariño, amables, simpáticos, educados, sólo tenemos buenas palabras para ellos, porque todo este tiempo que llevamos en Malasia, nos han llenado de paz y de felicidad. Incondicionalmente te regalan la mejor de sus sonrisas; por ello y por ser como son de encantadores, queremos darles las gracias.
3 comentarios:
Leo lo que escribís y se me llenan los ojos de lágrimas de felicidad, me alegro tantísimo de que estéis haciendo esto... Disfrutad, y traed una buena guía, que yo no puedo perderme alguno de esos lugares, espero que pronto con vuestra sobrina...
Mil besos pareja de vividores, os quiero.
es la primera vez que voy a escribir un comentario...de hecho, no sé si saldrá publicado.
os leo, os re-leo, os veo, disfruto de unas preciosas fotos y sobre todo, me ponéis una sonrisa en la cara cada vez que, a través de vuestras letras, transmitis felicidad y amor.
Gracias por dejarnos estar, de alguna forma, con vosotros, compartiendo vuestra hermosa aventura.
Un beso enorme!!!
La tita Luci.
No vuelvo a leer vuestro blogs, yo sentado en el ordenador y vosotros en el paraiso y buscando a Nemo.
¡¡¡¡agrrrrr me corroe la envidia!!!!
1BESO Y SEGUIR ASI.
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