MONTE FUJI 23Ag
La excursión al Monte Fuji nos ha hecho ver lo que es Japón, un país lleno de montañas verdes, bosques gigantes y campos de arroz que llenan todos los huecos cultivables en las pequeñas aldeas. El agua es el ingrediente principal de este panorama, ríos, presas, embalses, fuentes y canales, hacen que todo sea de color verde.
Agosto es la estación de las lluvias y todo está dibujado en tonos verdes, muy diferente de nuestro agosto, con esos 40 grados a la sombra y ese color amarillo de nuestros campos. El camino hacia Fuji, la montaña sagrada de Japón estaba lleno de verdor.
El viaje hasta llegar a Mte. Fuji son 2 horas en autobús, desde Kioto y el bus te deja en un pueblo que se llama Kagawuchico, allí nos hospedamos en un albergue regentado por un japonés muy peculiar, como todos ellos. Nuestro primer contacto con la realidad que nos espera después de los hoteles que reservamos con el premio de Vanesa. El cambio ha sido a mejor, Vanesa ha compartido habitación con una chica japonesa y yo con dos franceses, un neocelandés y un japonés.
Con los franceses hemos hecho buenas migas, por la mañana hemos salido juntos para el monte Fuji, tienen tan sólo 18 años y ya han recorrido mucho mundo, Latinoamérica, Asia… el subir el monte FUJI con ellos ha sido genial, eso sí la subida no ha merecido la pena ya que el tiempo era penoso, subir un 3.700 con niebla no es una grata experiencia ya que no disfrutas de las vistas
.
El trekking lo hemos hecho en tiempo record, 5 horas y media en total (incluyendo una sopa de noodles que nos hemos tomado arriba), ha sido un poco paliza, mal tiempo (niebla, lluvia y algún granizo), una pendiente increíble de subida y el doble de pendiente de bajada a través de una “autopista” que han excaavado en la montaña (un poco bestias la verdad…)
De vuelta a Kagawuchico nos hemos despedidos de nuestros amigos, inshalla les volvamos a ver en Madrid o Paris. No se han despedido sin darnos pistas para nuestro siguiente destino, Kyoto que debemos verlo en bicicleta.
La excursión al Monte Fuji nos ha hecho ver lo que es Japón, un país lleno de montañas verdes, bosques gigantes y campos de arroz que llenan todos los huecos cultivables en las pequeñas aldeas. El agua es el ingrediente principal de este panorama, ríos, presas, embalses, fuentes y canales, hacen que todo sea de color verde.
Agosto es la estación de las lluvias y todo está dibujado en tonos verdes, muy diferente de nuestro agosto, con esos 40 grados a la sombra y ese color amarillo de nuestros campos. El camino hacia Fuji, la montaña sagrada de Japón estaba lleno de verdor.
El viaje hasta llegar a Mte. Fuji son 2 horas en autobús, desde Kioto y el bus te deja en un pueblo que se llama Kagawuchico, allí nos hospedamos en un albergue regentado por un japonés muy peculiar, como todos ellos. Nuestro primer contacto con la realidad que nos espera después de los hoteles que reservamos con el premio de Vanesa. El cambio ha sido a mejor, Vanesa ha compartido habitación con una chica japonesa y yo con dos franceses, un neocelandés y un japonés.
Con los franceses hemos hecho buenas migas, por la mañana hemos salido juntos para el monte Fuji, tienen tan sólo 18 años y ya han recorrido mucho mundo, Latinoamérica, Asia… el subir el monte FUJI con ellos ha sido genial, eso sí la subida no ha merecido la pena ya que el tiempo era penoso, subir un 3.700 con niebla no es una grata experiencia ya que no disfrutas de las vistas
El trekking lo hemos hecho en tiempo record, 5 horas y media en total (incluyendo una sopa de noodles que nos hemos tomado arriba), ha sido un poco paliza, mal tiempo (niebla, lluvia y algún granizo), una pendiente increíble de subida y el doble de pendiente de bajada a través de una “autopista” que han excaavado en la montaña (un poco bestias la verdad…)
De vuelta a Kagawuchico nos hemos despedidos de nuestros amigos, inshalla les volvamos a ver en Madrid o Paris. No se han despedido sin darnos pistas para nuestro siguiente destino, Kyoto que debemos verlo en bicicleta.
Un fuerte abrazo amigos, prometemos seguir escribiendo y haceros llegar un poco de estas nubes y este agua para que os refresque del calor.
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