Heiankeio (actual Kyoto) la antigua capital del Imperio Japonés del 794 al 1868, ha sido nuestro hogar durante tres días. Una ciudad llena de historia, con más de 2.000 templos, tres palacios y docenas de jardines japoneses que nos han maravillado durante nuestra estancia aquí. Lástima de no disponer de más tiempo para llegar a conocerla más a fondo.
Llegamos a Kyoto desde Monte Fuji muy cansados, tras la paliza de la subida Fuji y 4 horas de trenes y autobuses, sólo teníamos ganas de descansar.
Por la mañana seguimos los consejos de Hugo y Félix, directos al alquiler de bicicletas y de allí a visitar los templos de Nishi y Higashi hoganji y el Castillo de Nijo-jo (Patrimonio de la humanidad – Kyoto cuenta con 17 monumentos de este tipo). Un día muy agradable con unos paseos en bicicleta al lado de los canales de la ciudad que nos encantaron.
Por la tarde fuimos a Gion (zona de las geishas), tuvimos suerte ya que pudimos ver a dos ir a sus citas con los clientes, totalmente maquilladas y vestidas con trajes tradicionales para la ocasión. El paseo por la zona de Gion es muy especial, antiguas casas de teka llenan el barrio, que realmente ha sabido mantener todo su encanto.
El día siguiente lo dedicamos a visitar los templos de la zona oeste de Kyoto, un día muy intenso, visitamos 7 templos, el que más nos gustó fue el ginkaguji temple, el jardín que tenía era simplemente maravilloso, una entrada con unos 40 metros de pasillo de setos, bambú y madera en una simetría perfecta daban acceso primero a un jardín zen y detrás de éste un jardín japonés precioso, el sentimiento de armonía y paz que transmiten estos lugares es indescriptible.
La tarde-noche la dedicamos al centro, una zona comercial muy activa pero nada parecida a Tokyo, nada de rascacielos y pocas luces de neón…
El tercer día lo hemos dedicado a la zona noreste de Tokio, hemos visitado otros tres templos, el Kinkukaji con n pabellón con dos de las plantas recubiertas de oro y el Ryoanji, con otro jardin zen que nos ha tenido absortos durante un buen rato. El final del día hemos vuelto a la zona de Gion y a los paseos por los canales, de ahí el tren a Nara.
Insallah las fotos de estos jardines os puedan hacer llegar un poco de la paz que en ellos se respira. Hasta pronto amigos.